papeles de subinformación

sábado, 29 de junio de 2013

robo por la patria



Cuando el desfalco se convierte en ley, en tradición, en fiesta nacional, la marmotada, el esperpento y la charlotada están asegurados. Don Tancredo, preshidente del (desh)gobierno, el amo de las escapadas, el creador de "los hilillos de plastilina", "no entiendo mi letra", "it's very difficult todo esto" o "todo es falso salvo alguna cosa", vuelve a superarse a sí mismo para conseguir su enésimo éxito en Twitter y dar en el clavo del ingenio y la verbigracia:


Expaña es una inmunda realidad que supera a la ficción. La degeneración del club financiero de Bárcenas, las amenazas mafiosas de la nueva estrella del talego, el fuego amigo, la bancarrota moral y el derrumbe completo del PPSOE -ese partido único que pacta por mantener las migajas de sus amos del capital y salvar los muebles del régimen-, los apaños y parches para tratar de redimir una nave que hace aguas... no son más que la radiografía del final del cuento de la Transición. Una cleptocracia casposa, el happy end de la mentira.


Sin embargo, el cabreo se diluye entre las terrazas y los pelotazos de la Copa Confederaciones. Una alienación general como analgésico de la resignación, lenitivo del miedo, sedante de la pereza.


Por fortuna, una minoría cada vez más mayoritaria que se organiza desde abajo, que no se resigna, que desobedece, que lucha frente a la represión -un goteo constante de casos: Granada y Alicante-, que propone iniciativas sin medios ni subvenciones como el Plebiscito Ciudadano, evidencia que -de momento- todavía quedan seres humanos y no sólo androides.



martes, 25 de junio de 2013

apaños de la Cagada y otras gangas (un cambio inaplazable)



"Tenemos un Estatuto de los Trabajadores donde los permisos y licencias se configuran pensando que los viajes se hacen en diligencia, como las películas de John Ford, ¿no? Se dan cuatro días  para un desplazamiento de un permiso por defunción que evidentemente con los vehículos que hay hoy en día se trata de horas o a veces de una hora de desplazamiento".
[De la Cavada, un mandamás de la patronal]


La cacería de los derechos sigue impune y a toda máquina. Decíamos ayer que, a este paso, no íbamos a tener ni donde caernos muertos. Tampoco vamos a tener permiso para morirnos, ni para velar a los nuestros. Es evidente que "hemos llorado a los muertos por encima de nuestras posibilidades" y que el populacho abusa de sus privilegios, según el bocazas de guardia de los (supuestos) representantes de los grandes emprendedores. Lo dice un tipo condenado a una multa de 25.000 euros por acoso laboral, lo cual es crédito de cordura y buen hacer. Porque "sólo visionarios como este dirigente de la CEOE son capaces de proponer con años de antelación minijobs con despido gratis, que es en lo que ahora estamos. Pongamos a este hombre en el Ministerio de Trabajo y olvidémonos de pedir ayuda a la Virgen del Rocío, que siempre está de vacaciones". Así termina la excelente columna -sin desperdicio- de Juan Carlos Escudier, "Huérfanos, la mejor mano de obra":
Está visto que para la recuperación económica no se puede contar con los trabajadores, que son tan gandules como ladinos y por la noche, en vez de la última novela de Dan Brown, se leen el Estatuto para ver cómo pueden ausentarse del tajo y hacer la puñeta a sus empresas. Habitualmente consiguen sus propósitos, porque la legislación es muy franquista para desgracia de los patronos, que si por algo se han distinguido históricamente es por su denodada lucha contra la dictadura a todos los niveles, empezando lógicamente por la normativa laboral.
El expolio se legaliza -Jueces o Enriqueces-, pero la revuelta permanece, a pesar de esa mayoría que "asume que nunca pasará nada. Y por su culpa, nunca pasa". Crudo agridulce:
Pero vaya que si pasan cosas. Pasa que en España ya hay mucha gente que tiene hambre como en la posguerra, millones no tienen trabajo, miles han sido estafados, miles han perdido sus casas, miles abandonan el país, pasa que hemos sido engañados, apaleados y robados impunemente por quienes nos dirigen, pasa que nos han quitado infinidad de derechos, pasa que los ladrones andan sueltos y están en todas las instituciones del Estado y pasa que la sanidad, la educación, la innovación, el futuro de este país se van al garete. Pero no pasa nada. La revolución no será televisada porque la mayoría estará viendo el televisor. 
No habrá revolución pero hay rebeliones. Y esas rebeliones pequeñas, diminutas, invisibles y ese 15M agitador son los que están virando poco a poco la dirección de la máquina. Tan poco a poco que nos cuesta ver el resultado. Hablaremos de él en unos años. Mientras tanto asumamos que nos vamos a tener que tragar enterito este gobierno.
¿Jueces o Enriqueces? Los cazadores se sienten perseguidos y denuncian causas generales. Y al tiempo, descaradamente, exigen más sangre. Mientras, la marca blanca (de color) del régimen imperial se esconde tras un muro de cristal para dar discursos retropop en lugares comunes. El fiasco Obama, del "yes we can al yes we scan". La realidad siempre supera a la ficción y el espionaje de propios y extraños es ya otro gran esperpento más del capitalismo crepuscular y una especie de ucronía que Bond, James Bond, jamás hubiese podido imaginar. Los cazadores -caníbales, limpiabotas y testaferros del capital- en sus búnkeres de lujo, como el que empieza por G, cada vez más parapetados e inmunes a la protesta y al sufrimiento: por disimular que no quede y si hace falta, como en el Ulster, se inyectan cientos de miles de euros para maquillar los efectos de la depredación con pegatinas. Realidad virtual: una de espías con adhesivos. Una ganga.

Pese a todo, la resistencia a la delincuencia organizada contra lo comunitario y el deseo de una mayor y verdadera democracia se extienden, como bien analizan en Madrilonia:
Por nuestra parte, creemos que la solución viene de las propias luchas. Creemos que no hay que mirar a ningún otro lado, más allá de lo que ante nuestros ojos se presenta de forma cristalina: más democracia sin corsés identitarios, control ciudadano sobre la representación (sobre la clase política pero también sobre los medios de comunicación), defensa de los bienes comunes y reconocimiento de las nuevas formas de gobierno que nacen de las luchas. 
Ni las organizaciones sociales, ni los sindicatos, ni por supuesto los partidos, tengan el nombre que tengan, griten lo fuerte que griten, deben hacer nada más que poner sus infraestructuras técnicas y humanas al servicio de la democracia que viene o quedar sepultados por ella.
Brasil, paradigma de las denominadas economías emergentes, se revuelve frente a la corrupción, el despilfarro del fúmbol y su coste social. Las movilizaciones continúan imparables, sobrepasando -como ha ocurrido en otras regiones- las peticiones iniciales. Y la respuesta desde arriba, una vez más, no puede ser más deplorable: el presidente de la Cosa, Joseph Blatter, comparó la situación con Turquía y afirmó que quienes participan de las protestas están "aprovechando la plataforma del fútbol y la presencia de la prensa internacional para hacer sus reclamaciones". Por su parte, la fuerza bruta del poder, por la vía de la porra y del gaseado, se ha instalado en el otro aspirante a BRICs, hasta amenazar con el uso del Ejército. A pesar de todo, la contestación continua, con caceroladas y concentraciones silenciosas diarias, como la de Durana Dam.


"Usted, su guardaespaldas y sus cócteles, y a nosotros que nos den por el culo. Ya nos hemos quitado la venda, nosotros no somos economistas, somos los que pasamos la guerra, y no tenemos ni graduado escolar".
[Fernanda Climent, primera accionista en tomar la palabra en la Junta de Bankia, es una anciana que vio cómo la herencia de su madre, 84.000 euros, pasó de plazo fijo a preferentes sin que ella llegara a autorizarlo, según su propio testimonio]

No hay que irse a montañas lejanas ni a desiertos remotos para comprobar cómo aquellos colectivos conscientes, afectados o movilizados, hartos de sufrir las consecuencias de una estafa tras otra, hartos de un régimen cleptocrático basado en el nepotismo y la tomadura de pelo en bucle, hartos de tanto incompetente y enemigo del pueblo, de tanto desalmado y mentiroso compulsivo, tratan de impedir los atropellos diarios de los burócratas a la población aborigen. Desde abajo, con pequeños gestos o grandes actos de oposición al saqueo que llaman crisis -uno más: tus datos sanitarios ya están a la venta-, superando la dictadura del miedo y la creciente represión, frente al cierre de una fábrica o de un ambulatorio, realizando consultas en la calle -sin medios ni subvenciones-, abucheando a las fuerzas vivas (tradúzcase autoridades zombis) o presentando querellas contra adjudicaciones más que sospechosas. El chasco está asegurado: los oligarcas repiten como autómatas el mantra "el pesimismo está de retirada / estamos saliendo de la crisis" para tratar de resucitar (oralmente) al muerto. Autos de fe y trolas para seguir robando. Las señales que vienen de China -el gran prototipo de los BRICs, el experimento total del crash- revelan el reinicio continuo del desplome y la notoria falsedad de un sistema financiero definitivamente roto.

Por eso, hay personas que ya asumen el tiempo inaplazable y trabajan en lo común:
¿Vivimos una transición? Los límites ambientales y energéticos darán una vuelta de tuerca a la deslegitimación de tanta depredación de recursos, de derechos y de protagonismo social. Puede que asistamos a una transición humana, de radicalización de la democracia. O puede que se apueste, por parte de las élites, por forzar los cierres autoritarios desde arriba. Difícil mantenerse en medio, equidistante, ante la subida del desempleo, las rupturas de lazos sociales, las dificultades para encontrar una vida digna, un poco de apoyo social. Creo que sí, que el sistema asiste a una “bifurcación”: vivimos una transición civilizatoria, en muchos frentes, y ésta es inaplazable.
Un panorama de apaños, descosidos, gangas, chorizos y boñigas. Queda más que claro que mirar para otro lado no sólo es inaceptable desde un punto de vista moral, sino que además es inútil. Con estos mimbres, lo creas o no, eres mercancía y tu destino final es ser un deshecho. Por mucho que no te quieras enterar. Por mucho que lo cocinen:


lunes, 17 de junio de 2013

el silencio os hará libres



Corrupción, espionaje y silencio absoluto. Las recetas de los expertos de la nada. Siguen con las chanzas y las bromas pesadas, inevitables y reales. A ser posible, todas combinadas, como en Chequia. Un efecto dominó que que ya no esconde un malestar global y transversal. El mismo que las dos últimas semanas arde en Turquía o en Brasil. Ese al que el poder (o lo que quede de él), con las mismas excusas de "limpiar plazas" -al tiempo que saquea y emponzoña el patrimonio común-, patea cuerpos y derechos. Desinfectar, fumigar, gasear, tres en uno. Sugiriendo ensayos, a la catalana, siempre por delante. Porque ya sólo cabe esperar desde arriba -tiranos e incompetentes- soluciones finales, cuando el crédito de las ocurrencias (al igual que el otro) se agote. Porque a este ritmo, ya no vamos a tener ni donde caernos muertos.

#OccupyGezi

Agotado el suyo, el (des)gobierno lleva días haciendo el papelón de exigir el (otro) crédito a la banca. Lo que viene a ser como el bufón del genocidio financiero, declamando chascarrillos y chirigotas, con menos gracia (pero con más condiciones) que un plan de empleo juvenil. Un paripé con tanto confeti como los 800 casos de corrupción y 2.000 detenidos en diez años. Mientras, este país para (casi) nadie se transforma lentamente en una enorme jaula, al compás del nuevo (des)orden mundial en el que Gran Hermano ya no es un "experimento social" para televisión, ni una propuesta literaria. El espionaje masivo en Internet, el cierre de la radiotelevisión pública griega o el acoso y detenciones a reporteros gráficos y periodistas independientes forman parte del mismo paisaje de derribo a las libertades de expresión, de prensa y de información, de un mismo y calculado proceso de reclusión de la libertad a secas.


P.D.: No todo iban a ser penas, siempre hay algo de espectáculo y chispa en proyectos punteros como Solaria... ¿alguien se acuerda de Solaria a su paso por la tierra con nombre de vino?


sábado, 8 de junio de 2013

un país de chiste, un orden mundial miserable



Olaf: Mal trago

El Roto

Forges

Vergara: Lo peor ya ha pasado

Si el menú de realidad no se te ha atragantado, aquí tienes abundantes platos de fast food para recenar:
  • #SinWertGüenza: o cómo varios alumnos galardonados con los Premios Nacionales Fin de Carrera no saludan al menistro de la Involución y otras autoridades porque les parece "una falta de respeto" lo que están haciendo con la educación pública
  • #HolaDictadura: o cómo el neo-No-Do (TVE) censuró el desplante de los estudiantes
  • #1984: o cómo la Unión Europea se plantea considerar terrorismo la consulta de contenidos radicales
  • #TodoEsETA / #GoebbelsReloaded: Iturgaiz style o cómo difamar a la PAH y seguir viviendo de las víctimas del terrorismo año tras año
  • #ConciliateTú: o cómo sobre-cogerse por no demandar a Bárcenas pero sí hacerlo contra los impulsores de la querella por sus papeles porque "ofende al pueblo español" (sic)
  • #TodoEsETAGlobalEdition: o cómo extender de sediciosos la región del Bósforo
  • #OccupyGezi: o cómo usar la ironía y la creatividad como contundentes armas de sátira masiva
  • #EspíaComoPuedas: o cómo molestar a George W. Obama porque se filtra a la prensa su política de espionaje masivo
Y cuatro dosis de bicarbonato, cuatro píldoras de salud mental, combate y rabia:

domingo, 2 de junio de 2013

menú de realidad

Un reality menu para momios. Sigan atentos a sus pantallas (de plasma).

Entrante:

> Un tema capital. Don Tancredo, abucheado en París: "Quédate aquí y no vuelvas a España"


Principal:

> España, país low cost: destino tercer mundo


Postre:



Café, copa y puro:

> La Mesa del Congreso subvenciona el gin-tonic a señorías e invitados: sólo costará 3,45 €


De propina:

> Un año sin verano

jueves, 30 de mayo de 2013

momio: la revolución era esto


España era mi fiesta

Si todavía queda algún iluso, sepa que el mercado libre no existe. A cambio, si es ilusionista, sabrá que se perfecciona el totalitarismo financiero y el régimen cleptocrático. La dictadura de las corporaciones, el monopolio de la mercancía, el cártel de la antipolítica es ya una distopía hecha realidad. Pero a un ritmo paralelo, esta suerte de capitalismo caníbal y crepuscular se degrada producido por sus límites y por cierto síndrome de abstinencia de la ausencia de cash. Una liquidez que se apaga, una economía zombi entrampada por el progresivo y autodestructivo automatismo del gran casino.

El escándalo de las preferentes es su síntoma a pie de calle: los grandes inversores cuentan con toda la información para especular con las acciones de la estafa Bankia, mientras los pequeños accionistas, muchos de ellos afectados por preferentes o subordinadas, pierden las migajas que les deja la ruleta financiera. Un atraco con la complicidad del estado. A no ser que te socorran unos hombres uniforrmados.


El brazo armado de la cleptocracia -(des)gobierno central, (des)gbiernos folclóricos- sigue legislando para cocernos a fuego lento, pero con tocino rancio: parados con prestación que trabajarán (casi) gratis para que no se oxiden y matamos dos pájaros de un tiro (un parado menos, un precario más); un banco malo con sueldos buenos; un comité de sabiondos matemáticos que desguaza el sistema de pensiones; un viejonuevo modelo de mordaza informativa... Y así hasta la detención en su propia casa de dos reporteros gráficos que, al parecer, molestaban con su trabajo a la policía:
Fuera de estos colectivos y ante la gravedad de los hechos, pasmosos silencios cómplices y lamentables equidistancias. Así está la profesión, por un plato de lentejas. Y lo que es peor, con soplones y colaboradores necesarios del montaje.

Ante este panorama cenagoso, el informe anual de Amnistía Internacional resulta muy revelador: impunidad y brutalidad policial, tratos discriminatorios a inmigrantes, vulneración del derecho a la vivienda... Los derechos humanos, esa nueva marca de papel higiénico. Los derechos laborales, enterrados en el barro: cuando no hay Justicia, sólo queda el recurso a la huelga de hambre. O acudir a exorcismos. Siempre con el patrocinio de #MafiaEspaña.

Así, no sorprende el retorno del autor intelectual de la crisis. El regreso de la momia, la coronación del momio, el dato que faltaba para vivir en el desvarío:
Verlo aparecer, como una apolillada marioneta de cartón piedra, sin asomo de autocrítica, orgulloso de sí mismo hasta el ridículo, ofreciéndose como salvador patrio insustituible, cerró el círculo del diagnóstico: vivimos en el delirio. Fuera de toda lógica, criterio u honestidad. Cuando uno se encuentra inmerso en el desquicie, padeciéndolo emocionalmente, se nublan los sentidos y termina siendo cómplice de la sinrazón. Eso nos está ocurriendo y Aznar y cuanto rodeó su aparición subliminal fue el dato que faltaba.
[Rosa Mª Artal, Viviendo en el desvarío]

Y por fin sabemos que la revolución era esto:
Porque estamos llegando a conclusiones necesarias, sabemos ahora que la boda de la hija del presidente Aznar en El Escorial fue para la cultura del pelotazo y el arribismo lo que la toma de la Bastilla para la revolución francesa y el asesinato de los Romanov para la revolución soviética. Era la culminación de una revolución, pero que en este caso no nacía de abajo contra arriba, del descontento del pueblo insatisfecho, sino desde la élite contenta y satisfecha sobre el pueblo apático. Para culminar esa revolución era imprescindible, de esto no cabe duda, que la década larga de Gobierno socialdemócrata hubiera vaciado a conciencia los cajones de la culpa y pregonara a los cuatro vientos que el mejor país es el país donde es más fácil hacerse rico rápido.
[David Trueba, Revolución]


sábado, 18 de mayo de 2013

un lodazal de inmundicia y sangre


GoreLand


La ignominia está de enhorabuena, ya que es lo único que crece en este país de ausencias. El régimen de la nada, esa burbuja que estalla en un lodazal de inmundicia y sangre:


Ahora que todos somos perroflautas, quedáis avisados: cualquier sistema que montéis sin nosotros, será derribado:


miércoles, 15 de mayo de 2013

ahora todos somos perroflautas


Fue éste un lema más en una de las muchas pancartas caseras que brotaron en las masivas movilizaciones del pasado verano. Pero revela con lucidez el sentido de la actual fase de la protesta, una nueva realidad donde se desbordan y trascienden los cauces habituales, adoptando formas de desobediencia civil muy similares a las planteadas por el movimiento 15M.

Dos años después de su eclosión, si bien las asambleas en plazas y barrios perviven con una menor asistencia –pero con el mismo grado de compromiso-, a cambio su espíritu se ha extendido. Sirvan de ejemplo las diferentes ‘mareas’ en defensa de los servicios públicos, los cortes de calles de funcionarios por iniciativa propia coreando consignas surgidas en el 15M –“no nos representan” o “no es una crisis, es una estafa”- y la lucha de los interinos en la educación pública riojana. O, a escala general, con el carácter más social de la pasada huelga general, la sostenida batalla de la sanidad pública madrileña, la presencia constante de los afectados por las preferentes, las ocupaciones de viviendas sin uso, centros sanitarios y educativos o la gran movilización que supuso la Marea Ciudadana del pasado 23F.

Porque, más allá de clichés mediáticos, el 15M no es una marca, ni una organización al uso, sino una actitud colectiva frente a la situación presente de marasmo y colapso sistémico. Continua alertando del desastre en la gestión institucional de la “crisis”, denunciando las causas y concienciando de sus consecuencias, pero sólo es un paso más en el incremento cualitativo y cuantitativo de la masa crítica ciudadana. En todo caso, estamos hablando de una “enmienda a la totalidad” –en palabras del escritor Isaac Rosa- o de un “cambio de paradigma”, como fue descrito muy oportunamente en este mismo espacio por dos profesores de sociología de la UR.

Otros movimientos sociales llevan mucho más tiempo haciendo esa labor crítica y proponiendo alternativas. Uno de los mayores logros del 15M ha consistido precisamente en su visibilización, para actualizar, generalizar y hacer más comprensible el discurso disidente a la dictadura del pensamiento único oficial. Y como una lluvia fina, en definitiva, sigue calando en amplios sectores sociales, canalizando parte del malestar y proyectando la posibilidad real –y urgente- de un cambio profundo.

Desde mayo de 2011, Asamblea Logroño 15M ha consensuado propuestas por una democracia realmente participativa, como el referéndum vinculante, para validar o rechazar cualquier medida de ajuste. Ha apostado por conectar personas y colectivos, logrando unir a las diferentes ‘mareas’ en las convocatorias ‘Rodea el Parlamento’ y ‘Marea Ciudadana’. Ha mantenido una presencia continuada y vigilante en el pleno del Ayuntamiento de Logroño, para poner en evidencia la falta de transparencia. Y el Grupo de Economía ha trabajado muy duro para concienciar y difundir alternativas con los ciclos informativos “Cuentos del capitalismo” y “Do It Yourself”.

Tras la inicial efervescencia en la Plaza del Mercado, nacieron la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en La Rioja y proyectos comunitarios como la Cooperativa Integral Riojana, los Mercados de Trueque o la Tienda Gratis. Personas que no se rinden a la resignación y la pasividad los hacen posibles. Estas iniciativas se suman a muchas otras que han surgido al calor de otras plazas y grupos en la órbita del 15M, como la plataforma para la auditoría integral de la deuda (auditoriaciudadana.net) o 15MpaRato, que está tratando de encausar sin atajos a los verdaderos responsables de la estafa Bankia tras la escasa actuación de la Justicia.

 El reciente cortocircuito de la economía capitalista desvela su insostenibilidad a medio plazo, si no antes, por la absoluta financiarización –una ficticia vía de escape, con las personas convertidas en última fuente de liquidez- y Chipre es la prueba. En nuestro país, la gangrena es mayor por el desvarío inmobiliario y la acelerada descomposición del régimen ejemplificada en los indultos generalizados a corruptos, en los sobres de Bárcenas, en el caso ERE, en Urdangarín. Un bipartidismo sumiso al expolio de los mercados rompió en 2011 el (incumplido) contrato social de 1978 con una reforma express de la Constitución. Sin dar opción alguna a una consulta popular, puso negro sobre blanco la prioridad absoluta en el pago de la deuda y sus intereses sobre la cobertura de necesidades básicas. Es decir, avalando el golpe de estado financiero por imperativo de la Troika.

Por eso, al criminalizarse cualquier tipo de movilización pacífica desde el pasado 25S, como los escraches de la PAH, resulta cuando menos cínico oír calificar a los manifestantes hasta el ridículo de ‘nazis’, ‘golpistas’, ‘etarras’, ‘antisistemas’ o ‘violentos’: recorte a recorte, se ejerce una violencia estructural hacia los estratos sociales más débiles y es de dominio público que los que están acabando con el sistema no se encuentran precisamente en las calles. Y resulta patético porque no deja de aumentar la represión con mentiras y montajes, detenciones ‘preventivas’ y arbitrarias, sanciones y procesos penales injustos o identificaciones ‘ideológicas’, como conocemos bien en Logroño tras el 14N y ha documentado Stop Represión La Rioja.

Hace dos años, a algún comentarista le desagradaba la imagen de “chabolismo” en las plazas. Sin embargo, ese es el horizonte hoy de muchas personas que rebuscan en la basura. Porque si la única salida que nos ofrecen desde arriba pasa por un país convertido en un vasto campo de concentración de mercancía, una cleptocracia sin derechos ni libertad, la desobediencia civil no es ya una opción sino una necesidad. Cada vez somos más las personas que, desde abajo, conscientes de nuestra responsabilidad individual y colectiva y superando el miedo con el que tratan de criminalizar la protesta, sabemos que es imposible regresar a la fábula de 2007, con las crisis ecológica y energética abiertas de par en par. Que legalidad no equivale a legitimidad. Y que no habrá democracia real sin una economía sometida al bien común. Por ello, esta revuelta global, por encima de todo tipo de fronteras, significa una oportunidad histórica para culminar –y no retroceder- el largo camino de la emancipación humana.


domingo, 12 de mayo de 2013

la nada



Como en 'La historia interminable', algo monstruoso continúa su avance en este 2013, algo que se lo está tragando todo, ‘la nada’ que va engullendo de un día para otro las reglas de nuestras vidas laborales, los derechos básicos, el comedor del cole. Lo que antes era normal, la sanidad, la justicia, lo más sencillo, va cambiando o desapareciendo. [...] 
El escenario social contra el que impacta ‘la nada’ no es inerte: la marea verde, los funcionarios –policías incluidos– desbordando las calles aquel 19J, la enormidad de la marea blanca, las convocatorias en el Con­greso, la plataforma antidesahucios, el 23F, el desbordamiento en las calles de las huelgas generales, los escraches, los miles de microlaboratorios de procomún, colaboración, autogestión, guerrilla mediática y de acción en red… Ecos que encuentran resonancias inesperadas por buena parte del globo, por debajo del radar de las lenguas políticas oficiales y de los medios de masas. Un fantasma que aparece y reaparece a cada paso. 
Una serie de eventos de politización que van incluyendo a capas cada vez más extensas de la sociedad y que replican características que acaso sean los signos del tiempo, las que se revelaron aquel 15M y que dejaron suficiente impronta en el imaginario colectivo para convertirse en lugares comunes de la expresividad política y social. Nos referimos a la participación de cualquiera como cualquiera, a la huida de las identidades políticas previas, a la ausencia de liderazgos y de identificaciones fuertes, a la fuga del mapa político tradicional de derechas-izquierdas, a la espontaneidad, a la libre toma de la palabra, al tono alegre, a la noviolencia –a pesar del ahínco desesperado de un régimen en descomposición buscando su reflejo violento–, etc. 
[‘La nada’ y el fantasma. Al final de la asamblea]


La nada es todo lo opuesto a los comunes, una vieja idea muy actual; por eso, con la que está cayendo, #JuntasPodemos. La nada es el arresto domiciliario de un parado que habló a espaldas de un pleno. La nada es, como todo el mundo sabe, la ETA y el aborto mezclado, no agitado. La nada es el NO-DO cuando (des)informa que "según los psicólogos, acercarse a un altar puede calmar la tensión tras perder un trabajo". La nada es la impunidad y la desvergüenza en una casa de aperos de 200 metros cuadrados. La nada es ir de sobrado y pasarse del sobre. La nada es tu presidente saludando a tu presidente:


La nada es un plan de estabilidad para la banca (siempre gana):


La nada es retro, un eterno deja vu muy posmoderno.

sábado, 27 de abril de 2013

plan de estabilidad


Saliendo de la crisis, entrando en el paraíso...

El (des)gobierno presenta un plan de estabilidad, como no podía ser de otra manera, simulado y en diferido, y que en su letra pequeña asume que esta crisis -léase colapso del canibalismo capitalista- no va a acabar nunca. Basta con que sus voceros y propagandistas insistan una y otra vez en que ya estamos saliendo de ella, pero ese empecinamiento, junto a la propia falacia del déficit y los más de seis millones de parados -y subiendo-, son la prueba de lo contrario.

Si no lo impedimos, el paraíso prometido sólo llegará con un planeta convertido en un enorme (pero estable) campo de concentración.

lunes, 22 de abril de 2013

apagón informativo


Aprendiendo a desaprender.

Mientras los sicarios de la estafa piramidal -en su caída hacia adelante- se dedican con ardor a la calumnia y la porra, los medios de (in)comunicación masiva dan lo mejor de sí mismos para alcanzar el silencio absoluto. Convenios de censura previa, propaganda del régimen y apagones informativos, como demuestra la no cobertura del acto público de presentación del imprescindible dossier Represión en La Rioja. Y la reiterada petición de las cuentas del Partido Único -ese partido de los trabajadores que ya teje amistades con el Partido Único chino- en su sede de la tierra con nombre de vino tampoco será noticia.

Un proceso paralelo al descrédito de los burócratas, sólo preocupados de alicatar su búnker, cuando es más que patente que el derrumbe del espectro financiero al que amparan se revela un día sí y otro también en la implosión de una burbuja tras otra y hasta en la posibilidad muy real del cénit tecnológico. Con los recursos tan agotados y convertidos en una burda caricatura de Goebbels, es su mundo el que se apaga.

El espectáculo no puede continuar. O será otro muy distinto y donde duele. Porque no nos representan, ni en vivo, ni en diferido:


jueves, 4 de abril de 2013

epílogo



En el quinto año de la victoria de la cleptocracia, telegráficamente, más escenas de su hundimiento: una vez más, Don Tancredo en diferido y el resto del Partido Único sin dar la cara; la imputación de su alteza irreal o cómo echar la culpa al mensajero, por Martínez El Facha; el rescate de las autopistas por el recorte de las personas...


En resumen, como todo el mundo sabe, ETA "siempre ha sido todo el mundo desde el comienzo de los tiempos". Por eso, el fascismo financiero, inasequible al desaliento, agita su bandera: para ganar todas las batallas, pero con la derrota inapelable como sustancia de su discurso y horizonte final del régimen. En este epílogo, las élites se revuelven contra su destino -el agotamiento y la expiración de sus privilegios-, pero los de abajo -supuestos conejillos de indias y último eslabón de su precaria liquidez- estamos ya muy mentalizados:

jueves, 28 de marzo de 2013

#GameOver


Una mascota para los Juego Cleptocráticos del régimen

El juego ha terminado. Cuando se apela a la fantasmagoría clásica y rancia -léase ETA- de la caspa oligárquica, la cleptocracia asume su derrota. Como poco, moral. Porque, si la culpa de todo la tiene Yoko Ono, la viudísima de John Lennon es ETA. Que no te lien, todo es ETA, excepto el (des)gobierno, el Partido Único y, ere que ere, el resto de los testaferros del sistema corrupto. Además, lo afirma esa gente de bien, responsable y de orden, que utiliza -en su línea habitual- a las víctimas del terrorismo (alguna asociación ha dicho basta) como ejército de reserva en su cruzada de la demagogia.


Este linchamiento mediático a la PAH por su campaña de escrache -cuando la auténtica coacción la ejerce día a día el sistema con su violencia estructural (desahucios, despidos, precariedad, exclusión social, miedo y represión)- confirma que los voceros del régimen "han perdido la batalla de las ideas y han iniciado la guerra de las mentiras". Se defienden como gato panza arriba cuando saben que están cerca de perder su tren de vida y sus privilegios:
Vosotros se lo estáis quitando todo. Vosotros sois los responsables de lo que os pase. Os lo merecéis. Vosotros no sois las víctimas, sois los culpables, sois la causa de los escraches que estáis padeciendo. Vosotros sois el escrache de este país. Le habéis hecho un escrache a esta democracia hasta obligarla a huir por patas. Nos habéis hecho escraches cada vez que nos reuníamos en las plazas y en las calles. Le habéis hecho decenas, cientos de  escraches a los ciudadanos a golpe de porra, recorte, insulto y decretazo. [Escrache, por Javier Gallego]
Éramos tan monos, tan simpáticos cuando recibíamos los palos de la policía levantando las manos, sentados en las plazas. Éramos tan comprensibles cuando todo lo que oponíamos a su violencia, su puñetera violencia económica, cotidiana y bestial, era nuestra presencia en silencio, que ahora que sencillamente nos acercamos a decirles 'No permitiremos que usted siga condenándonos', ahora ese gesto básico les parece un acto poco menos que terrorista. Kale borroka, dicen; acoso fascista, dicen; hay que ver los pobres hijos del ministro, dicen los que no dijeron nada con los miles y miles de pobres hijos que empezaron hace meses su deambular por casas de abuelos, de amigos, de prestado, casas ocupadas, patadas a las puertas, viajes inciertos. Esos miles, quizás cientos de miles de hijos no han merecido palabra de los que ahora denuncian acoso, violencia, qué horror. [Escrache de trabajo, casa y cena, por Cristina Fallarás]


Y, como respuesta, en vez de atender a las demandas ciudadanas -un millón y medio de firmas-, anuncian el incremento de medidas policiales, que incluyan identificaciones y detenciones de los que participen en los escraches. Pero esto es lo que sucedió verdaderamente en Valencia frente a la campaña de difamación en la que vienen insistiendo la última semana:


Y ésta es la realidad de la verdadera coacción armada para los centenares de miles de desahucios que se han producido en este país, mientras los charlatanes, pesebreros y demás lacayos del totalitarismo financiero y sus mamandurrias miraban para otro lado:


Aclarando conceptos, desmontando mentiras. Pero, ¿qué es un escrache? [Elogio del escrache, por Guillermo Zapata]:
Digámoslo claro. Los escraches se sostienen no solo por la indiferencia absolutamente criminal del gobierno ante el problema de la vivienda, sino por miles de desahucios parados, movilizaciones intensísimas, ocupaciones de viviendas, ocupaciones de oficinas bancarias, negociación, diálogo y apertura. Hay escraches y tienen legitimidad porque hay un movimiento que les da sentido. Los relatos paranoicos en torno a acciones descontroladas son intencionados y ridículos. 
Nada hay más organizado que un escrache. Nadie es más consciente de los límites que no se traspasan que las personas que participan, precisamente porque han adquirido un consenso de los que sí se van a traspasar. El límite que se traspasa es que “lo público y lo privado” no son esferas separadas, sino relacionadas. Por eso se va a la puerta de la casa. Por eso no se pasa de la puerta. Todos esos detalles simbólicos constituyen la legitimidad y la ética de una práctica. Compararla con cualquier desahucio revela lo evidente: en un desahucio el límite público-privado es precisamente lo que se violenta hasta el final y por la vía de la fuerza. 
Pero hay algo mucho, muchísimo más importante en un escrache. Algo que ningún político ve porque solo son capaces de mirarse a sí mismos: Un escrache es una acción en el que las personas afectadas se organizan, se visibilizan y se sienten arropadas y acompañadas por otras personas. Los escraches son también la expresión de un afecto, de un grupo que se cuida y se acompaña. Son un mecanismo contra la individualidad. Es decir, son un mecanismo contra la desesperación. Son nuestro ir a Papandreu y echarle del restaurante. Pero además lo es sostenido por un espacio político organizado. No son un grito, una persecución o una torta en medio de la calle fruto de la rabia. Al contrario, gobiernan la rabia y la convierten en potencia. Son una expresión (una más) de que el poder de los de abajo se construye en común y que los de arriba son un desgraciado accidente en el camino de ese poder, de esa fuerza colectiva. Los escraches son la catarsis de una angustia en el mejor sentido. Son mecanismos para que las personas desahuciadas no sean víctimas, sino sujetos. 
Es decir, son democracia.

A la espera de la decisión final...

El juego ha acabado. La crisis es el capitalismo. Y sus sicarios están en las principales instituciones. Sus augures no dejan de prever crecimiento, pero, como en el día de la marmota, siempre lo dejan para el año siguiente, ese que nunca llega: la OCDE considera que las reformas estructurales realizadas en países como España, Italia, Grecia e Irlanda ofrecen "una base sólida" para una recuperación de la competitividad y el incremento del empleo cuando se produzca una recuperación de la demanda (sic). Previendo una recuperación que nunca llegará. Los ejemplos de incompetencia, parasitismo y esperpento aparecen por horas. Con una deuda impagable, una descomunal bola que se incrementa por minutos. Pero sus consecuencias son cada vez más graves, como demuestran las amenazas de los burócratas de la EuroEstafa: como el experimento chipriota, la confiscación general de toda liquidez disponible en particulares para rescatar la patraña financiera y sus intereses corporativos. El corralito, a la vuelta de la esquina:


Salud, lucha y ventura.

sábado, 23 de marzo de 2013

escrache al sistema


De deudas y rescates salvajes

Frente a la realidad de la violencia estructural -vía deuda, rescate, recortes, censura, represión...-, la confiscación general del patrimonio común e individual y la consecuente autodefensa ciudadana, la cleptocracia se escuda en la retórica victimista y en un cinismo que supera todo límite moral. Por eso, como acertadamente apunta Guillem Martínez, ante la coacción financiera -y el de su brazo político en el régimen- el escrache se postula como un derecho donde no lo hay. Y ahí van más argumentos del por qué es válida ésta y otras formas de desobediencia civil, en boca de Arcadi Oliveres:


Porque todavía tenemos muy fresca en la memoria las palabras del damnificado camarada Pons -el de los tres millones y medio de empleos-, animando a la rebelión ciudadana:


Un inmenso hedor a podredumbre anega el sistema y su plan quinquenal de la crisis para la desarticulación de toda conquista social no cesa. Los sobre-cogidos se van de vacaciones tan ricamente, mientras el horizonte de futuro colectivo conduce a una legión de desharrapados Todo eso y mucho más; sin embargo, aquí no pasa nada, hasta que pase.


Lucha, desobediencia y construcción alternativa desde abajo, como únicas salidas -exceptuando Barajas- a tanta chapuza, impunidad, calumnia, a la foto fija de la España piramidal:
El hombre cansado preside España. Quizás añore el pasado no vivido de gris subsecretario. El hombre cansado juega a ser el hombre cansado, plano y fútil. Se trabaja la imagen de prócer por accidente. Porque sabe que se desmorona el castillo de naipes. Y se va a llevar las hostias. Es posible que el hombre cansado se salve, que su fiesta de la democracia le de el relevo y todo parezca de nuevo a estrenar, que todo vuelva a cambiar para quedarse igual. Que vuelva a olvidarse que esto es la España Piramidal, una estafa piramidal. [versión edición impresa]