papeles de subinformación

jueves, 18 de febrero de 2016

calma chicha



1. f. Especialmente en la mar, completa quietud del aire.
2. f. coloq. Pereza, indolencia. [DLE, RAE]

“Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de las naciones donde domina la civilización capitalista. Esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos. En vez de reaccionar contra esta aberración mental, los curas, los economistas y los moralistas han sacralizado el trabajo”. Es un extracto del derecho a la pereza que Paul Lafargue, yerno de Marx, enalteciera frente a la apología industrial del trabajo, especialmente del asalariado, y la ideología del productivismo, a diestra y siniestra. No fue el único que condenara tal actitud, otros autores más o menos contemporáneos insistieron en esa idea, como Nietzsche o Melville. El creador de Moby Dick condensó su crítica en la sentencia "preferiría no hacerlo" que repentinamente lanza Bartleby, el escribiente, en el relato de homónimo título. O más recientemente Bob Black, en su propuesta de abolición del trabajo.

Pero es que lo pudiera seguir pareciendo quimérico, aún hoy que urge su reparto, reciclaje y, especialmente, su replanteamiento, en este tiempo de descomponedores -en atinada descripción de Marga Mediavilla- en el que estamos entrando de "todo esto que llaman crisis y algunos creemos que es, simplemente, el encuentro de la economía capitalista con los límites del planeta" -y debemos ser muy conscientes de que nos estamos enfrentando con esos límites-, "es preciso decidir qué cosas no vamos a poder mantener y debemos dejar caer cuanto antes para que no nos lastren", entre ellas esa obsesión enfermiza por el trabajo, la producción y el crecimiento: "En esta década estamos empezando a vivir una época en la historia humana que se asemeja al otoño tardío y el principio del invierno: el momento en que las energías declinan y todo se descompone. [...] Es tiempo de cuidar el suelo social de las experiencias de economía y vida alternativa, de alimentar radicalidades y cuidar las bases de los partidos políticos repensando sus ideologías. Si sabemos cuidar ahora ese humus quizá, cuando vuelvan a llegar los momentos de energía excedentaria, tengamos suficiente fuerza para alimentar proyectos políticos realmente renovadores; pero, si ahora descuidamos el alimento de las raíces, no seremos capaces de nutrir y hacer crecer las alternativas y seguiremos cayendo la cuesta del lento e inconsciente declive global".

Uno de los productos estrella del tiempo fabril, el plástico, contamina cada rincón del planeta, que podría ser envuelto ya en su totalidad en función de la cantidad elaborada desde la Segunda Guerra Mundial. Otro indicativo más de la nueva era geológica en la que realmente nos encontraríamos, el Antropoceno, debido al colosal impacto de las actividades humanas. La producción de este material no deja de crecer, al igual que las consecuencias por su enorme propagación, su lenta degradación o sus efectos sobre la cadena trófica. Sin embargo, la gravedad de este asunto no ocupa como debería las primeras planas de las preocupaciones terrenales. La situación de las bolsas, esa gran ruleta del dinero utópico, viene perturbando desde principios de año los gabinetes de los patronos del chiringuito. Un cierto agotamiento de los parches y el pesimismo de los mercados parecen marcar esta tendencia con carácter tautológico, a juicio de los entendidos. Lo que en realidad esconde es la insistencia en continuar un modelo económico basado en burbujas y la descompuesta situación de la banca -especialmente la italiana y la alemana en Europa-, pero lo fácil ahora es, según el profesor de Economía Ha-Joon Chang, echar la culpa a China de la turbulencia de los mercados: "Lo que verdaderamente ocurrió es que Norteamérica y Europa occidental nunca se recuperaron de verdad de la crisis de 2008. [...] Por si eso no bastara, gran parte de la recuperación se ha debido a burbujas financieras, infladas por compras de deuda pública (expansión cuantitativa) que se convierten en inyecciones de efectivo al sector financiero. [...] Parece entonces que las principales causas de la actual tormenta económica se encuentran en las naciones más ricas, especialmente en las economías dirigidas por el mercado financiero de Estados Unidos y Reino Unido. Después de 2008, tras rechazar una reestructuración profunda de sus economías, la única forma en la que podían lograr una mejora era creando otra serie de burbujas financieras. En su discurso, los gobiernos y los sectores financieros transformaron una recuperación agónica en una recuperación espectacular. Propagaron así el mito de que las grandes burbujas son signo de economías saludables. Independientemente de que las actuales turbulencias del mercado lleven o no a una caída continuada o a un derrumbe, son una señal de que hemos desperdiciado los últimos siete años apuntalando un modelo económico en bancarrota".

Las dificultades del sistema financiero europeo demuestran que no era un problema exclusivo de los países del sur: las dudas sobre el alemán han brotado con fuerza tras el derrumbe bursátil de su buque insignia, el Deutsche Bank, hasta el punto de calibrar si estamos ante el próximo Lehman Brothers. Al parecer, los inversores ya no se fían del relato oficial de la "unión bancaria" y están vendiendo bonos de bancos y gobiernos, y comprando los famosos seguros de impago o permuta de incumplimiento crediticio (CDS, por sus siglas en inglés: credit default swaps). Lo que parece cada día más evidente es que estamos ante un nuevo ciclo político en medio de una economía agotada, en una fase muy larga de estancamiento y sin plan B definido. El economista José D. Roselló apunta, entre otros problemas, las posibilidades de que las políticas de Expansión Cuantitativa no hayan servido para que muchos bancos importantes de Europa “hayan llevado a cabo una limpieza profunda de sus activos, sino que hayan empezado a tapar cosas, ocultar riesgos que no habían reconocido”. Y también empieza a planear la probabilidad de un nuevo crash global, porque, según el divulgador y activista Luis González Reyes -coautor con Ramón Fernández Durán de la obra fundamental La espiral de la energía-, el principal problema es que las políticas expansivas –la FED inyectó dos billones de dólares a la economía– no han tenido un “efecto distributivo”, sino que sólo han servido para “maquillar los balances de los grandes agentes y contener por un tiempo una caída mucho mayor, pero no ha llegado a la población de a pie. La inversión no ha llegado a la economía productiva, entre otras cosas porque ya no hay rentabilidad en la economía productiva”, sino que han inflado los mercados especulativos. Con cifras récord de acumulación de riqueza y desigualdad, inéditas desde 1929, las empresas cada vez tienen más dificultades para colocar sus mercancías y conseguir las tasas de rentabilidad deseadas. La solución a este problema hasta 2007 fue la expansión del crédito a toda costa, sin una base real que lo respaldase. La gran pregunta ahora es si las medidas económicas ante esta crisis estructural –las famosas políticas expansivas– llevarán a otra recaída cuando se retiren las ayudas, porque de fondo hay una economía financiera que en 2015 era ocho veces más grande que la economía real.

Entre las nuevas burbujas que se están rompiendo aceleradamente, el pinchazo de la industria del fracking causado por la caída del precio del barril de crudo. Para González Reyes, el escenario que se abre, una vez superado en 2005 el pico del petróleo convencional –el más fácil y barato de extraer–, es de “fuertes fluctuaciones en los precios del barril”. Cuando el precio vuelva a subir, “nos encontraremos otra vez con un recrudecimiento de la crisis, algo que hará que la demanda vuelva a bajar, y con el descenso de la demanda caerá una vez más el precio del petróleo, con grandes oscilaciones amplificadas por la especulación en los mercados financieros”. En definitiva -en las lúcidas palabras de González Reyes-, “es como si el corazón del capitalismo estuviese sufriendo una arritmia brutal provocando crisis cada vez más complicadas”. El ejemplo de Siria es paradigmático, con la confluencia de colapso social, económico y ambiental en la que irán entrando otros países: el país asiático sufrió una gravísima sequía de 2006 a 2011 y pasó desde 2012 de exportar a importar crudo tras traspasar su pico petrolero, fortaleciendo la crisis económica, mermando la capacidad agrícola y sumando causas para la guerra civil y la consecuente crisis humanitaria de los refugiados, con millones de sus habitantes fuera de sus fronteras. Porque la globalización también lo es de los contratiempos, de las incógnitas y de alguna que otra certeza: una Europa sin agricultores en manos de monopolios, el cierre de la histórica Tabacalera en La Rioja como un reflejo del sistema o la lista Falciani y los servicios de pago como el indicio de una corrupción estructural e internacional. Llegados a este punto, hay que ser conscientes del cáncer del capitalismo crepuscular: su financiarización extrema -descrita como "exuberancia irracional" por uno de los (ex) gurús de los mercados, Alan Greenspan- o cómo la "Gran Deuda" está colapsando la economía real. En un artículo básico para entenderlo, Economistas sin fronteras explican con detalle sus causas y consecuencias:
"La deuda pública de más de 35 billones de dólares de las economías del G7, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y EEUU, en conjunto supone un 100% del PIB, equivalente a la mitad del PIB mundial. Sólo la deuda americana comporta el 24% del total, parecida al 23% de la zona euro. Por cada 1% de intereses que se pagan de la deuda, los países de la eurozona y EEUU transfieren al sistema financiero 350 mil millones de dólares, más o menos el total de la deuda griega. Desde el año 2000 se multiplicó por 2. Creció desde entonces a un ritmo del 8,5% anual. [...] En España el segundo capítulo de gasto, después de la sanidad, es el pago de los intereses de la deuda. Según el último informe del ministerio de economía las deudas están en el entorno del 100% del PIB: un billón de euros. El tipo de interés medio del saldo vivo de la deuda pública española es aproximadamente del 3,5%. Se pagan unos 35 mil millones de euros al año en intereses. La vida media de la deuda española es de 6 años y medio, y si los tipos de interés suben, EEUU ya lo ha hecho este último mes de diciembre, los gastos financieros crecerán inmediatamente. No hay margen presupuestario para reducirla, todos los años se emite deuda para renovar la que vence y los inversores exigirán más rentabilidad. [...] Esta vez la crisis financiera impactó en el corazón de la economía capitalista globalizada y no en las periféricas. La tradición era que las economías subdesarrolladas, hoy eufemísticamente llamadas emergentes, se declararan en quiebra ante la imposibilidad de atraer las divisas necesarias para los pagos de amortizaciones e intereses del endeudamiento derivado de las importaciones de capitales o de bienes y servicios que carecían por su condición de economías atrasadas y dependientes. La bancarización incontrolada de la economía mundial, inicialmente de bancos estadounidenses, se originó al final de la segunda guerra mundial. [...] La expansión del sistema financiero mundial de las últimas cuatro décadas acabó en un extraordinario colapso entre 2007 y 2008. La quiebra bancaria de EEUU y Europa trajo la Gran Recesión y ésta condujo a la Gran Deuda pública. Los bancos al quebrar generalizan un efecto contractivo, “dominó”, de pánico financiero descontrolado y de alarma social. El salvataje público de la banca tradicional o comercial de los países desarrollados fue para no provocar una crisis sistémica. La Gran Deuda fue el resultado de las ayudas dispuestas al rescate del sistema financiero y de la consiguiente caída de ingresos fiscales. La “tormenta perfecta” se consumó con la “Gran Recesión” que incrementó los gastos en seguros de desempleo y otras ayudas sociales, y el aumento del gasto en pensiones provenientes de masas ingentes de trabajadores prejubilados. Las ayudas a los bancos y las recapitalizaciones han estabilizado los balances de los grandes bancos “sistémicos”. Sin embargo, la industria financiera no ha dejado de crecer y concentrarse: 10 empresas financieras gestionan una cartera de fondos de inversión de 19 billones de dólares, el 25% del PIB mundial y el mercado de derivados alcanzó un saldo, astronómico de 700 billones de dólares, casi 7 veces el PIB mundial".
Así, en este momento de calma chicha antes de la próxima -¿y definitiva?- tormenta económica, cuando el colapso energético y ecológico se va arrimando, parece que los temas locales pesan menos -pero no tanto- en el contexto global. Por ejemplo, cuál puede ser la ruta del dinero en el debate actual de los pactos políticos en España, según la periodista Olga Rodríguez: "El mundo del dinero llama inestabilidad al riesgo de que no se forme un gobierno a su servicio, y no al hecho de que aumenten la precariedad y la pobreza. El presidente del BBVA, Francisco González, ha dicho que “a los que invierten y crean puestos de trabajo no les gusta la incertidumbre”. También en los medios se airea el miedo a la ingobernabilidad, a la incertidumbre, a la inestabilidad. ¿La ingobernabilidad de qué? ¿La incertidumbre de quién? ¿La inestabilidad en perjuicio de quién? Los defensores del “que todo siga igual” conciben la incertidumbre de forma muy diferente a como la sufren millones de personas que están desempleadas, que tienen un trabajo inestable o que padecen el recorte de los derechos laborales y ciudadanos. Esa incertidumbre llevamos padeciéndola años, pero no hay seriales informativos y políticos dedicados a ella, porque nuestras incertumbres fortalecen sus certezas. [...] En su último informe, titulado 'Gobernar para las elites', Intermon Oxfam detalla la enorme desigualdad económica que nos afecta, y emplea para ello una cita de quien fuera juez del Supremo de EEUU, Louis Brandeis: “Podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas cosas”. De eso trata esta época vertiginosa que vivimos. De buscar gobiernos capaces de paliar la emergencia social o, por el contrario, de apostar por más recortes, por más austeridad, por más latrocinio en nombre de la estabilidad.".

A estas alturas del desfalco, no hace falta ser un lumbreras para saber cómo funciona la cadena de favores en esa ruta del dinero, con puertas giratorias entre las oligarquías política y empresarial desde la dictadura franquista, especialmente en el sector del ladrillo, como ejemplifica FCC. O qué trascendencia tiene el último rugido del estadista, según la también periodista Rosa Mª Artal: "Irrumpe Felipe González en las deliberaciones para el nuevo gobierno, pretendiendo sentar cátedra, pero no ha conseguido sino certificar los estertores de un tiempo caduco.[...] ¿Ha dicho media palabra al menos de los desahuciados de sus casas, de los parados, del trabajo miseria que crea la Reforma Laboral del PP, de los recortes tan precisos en ideología neoliberal, de la merma de libertades, del autoritarismo? ¿Ha pedido que se deroguen las leyes Mordaza? No, quiere que siga el PP con la abstención de su propio partido. [...] Una España sobrecogida por la corrupción, una Europa que se dirige ciegamente al fascismo y al más descarnado egoísmo, distrae su atención con las maniobras de Felipe González. Pero no tanto como esperaba. Hay otra España más instruida -que probablemente sus políticas contribuyeron a formar-, que prescinde de él por completo". O por qué cinco días en prisión demuestran que los titiriteros tenían razón: para Ignacio Escolar, "si querían denunciar con su obra que el poder utiliza el espantajo del terrorismo como excusa para aplastar cualquier disidencia, sin duda lo han conseguido". Por si no habían tenido suficiente, el final de la fiesta trae días de resaca y furia. Y es que, como tercia Suso de Toro, la Transición, hasta las heces: "Esta vez el título me quedó tan dramático como cursi, pero es que este final de época es patético y ridículo. Una agonía que resume la Fiscalía y un juez de carrera y clara connotación franquista que mete presas a dos personas por un delito que no existió, hacer propaganda de ETA, pura persecución de la libertad de expresión. Ese es el verdadero espectáculo siniestro y no el de los títeres y está siendo el broche de porquería que cierra el periodo histórico iniciado en la tan reivindicada Transición. Llamando 'Transición' a aquella operación política se ocultó que se trató de 'la Reforma', ya que 'la Ruptura' no fue posible. Evidentemente, esa democracia fue mucho mejor que el franquismo anterior, pero se trataba de ocultarnos que no romper con el franquismo sino interiorizarlo encerraba un grave problema. El cáncer que anidaba en el Estado se fue extendiendo por todo el sistema político hasta anularlo".

Tiene que quedar muy claro que no podemos dejar nuestro futuro en manos de majaderos y señores de la guerra, que la democracia y las grandes fortunas son incompatibles, como es imposible alcanzar la libertad sin tener la existencia social garantizada, que tampoco se puede ni se debe prescindir de las libertades civiles -y ese parece ser el camino que está eligiendo hoy nuestro continente-, tal y como se demanda en un indispensable manifiesto internacional: "Europa marcha hacia su decadencia. El continente que pretendió emerger de la posguerra como garante de las libertades y derechos civiles, se está hundiendo en la naturalización de la barbarie y en el vacío de una forma de gobierno crecientemente autoritaria. Enfrentada a la crisis más severa de su historia reciente, ha elegido el peor de los caminos, emprendiendo políticas que creíamos erradicadas". Que le quede claro igualmente a la vieja (y a su recambio patrocinado) plutocracia de la Sacrosanta Transición que nos viene desgobernando por qué no nos representa. Y que lo que se entiende por la izquierda debe analizar sus propios errores, reconstruyéndose desde la crítica con espíritu libertario, y cambiar de paradigma ante la encrucijada histórica presente, prescindiendo sin demora del dogma crecentista: "Las sucesivas crisis, el escandaloso aumento de la desigualdad y la persistencia de la pobreza también en los países más industrializados dejan pocas dudas sobre la naturaleza política de ese problema económico. ¿Cuántas décadas de crecimiento más harán falta para constatarlo? Y si la pobreza, la exclusión social y la desigualdad no serán resueltas por el crecimiento económico, mucho menos aun lo será el problema de la sostenibilidad, sacrificada precisamente en el altar de ese crecimiento en el que tanto se confía, y que en realidad está resultando antieconómico".

Tal vez, en esta calma chicha, a la expectativa, entre la pereza y la quietud -y parafraseando el hermoso texto de Olga Rodríguez-, si los miércoles televisaran recitales de poesía en 'prime time'...
Es inevitable preguntarse qué pasaría si en los parlamentos se reconociera a los millones de personas, sobre todo mujeres, que trabajan sin tener empleo ni sueldo, porque el trabajo no es solo estar contratado por una empresa. Cómo sería que el debate político se centrara en buscar de qué modo podemos ser medianamente felices. Si las leyes no olvidaran nunca que progreso no es el crecimiento económico de unos pocos. 
Si los legisladores recordaran que necesitamos tiempo para contemplar la belleza de un atardecer y para pensar siempre qué queremos ser, porque ¿quién puede vivir sin hacerse preguntas ni mirarse dentro? 
Es alimento preguntarse cómo sería que en la escuela nos enseñaran Derechos Humanos y la biografía de miles de personas que lucharon duro para conquistarlos. Que en el instituto nos examinaran de Historia de las reivindicaciones laborales. 
Es inevitable preguntarse cómo sería el mundo si las ciudades estuvieran diseñadas para las personas y no para los coches y las oficinas, si los niños tuvieran más espacios para el juego y los adultos más días para jugar con ellos. Cómo sería si trabajáramos cuatro días a la semana y descansáramos tres. Si desde pequeños nos enseñaran que la palabra y la voluntad no lo abarcan todo, pero es lo más valioso que tenemos. Si todo el mundo pudiera contar con alguien, si la confianza le ganara al recelo. [...] 
Es necesario soñar despierto, porque no hay acciones sin sueños. Soñar con horas descalzas, con pentagramas libres y compases certeros, con hojas en blanco en las que aún está todo por pasar. Con calles llenas de gente despertándose colectivamente. Soñar con la posibilidad de reinventarnos, porque siempre se puede escribir el futuro de otra forma. Porque merecemos menos impunidad, menos desigualdad, menos tristeza y más segundos hermosos e inmortales. Y más sonrisas que tengan mucho que contarse.

viernes, 12 de febrero de 2016

fin de fiesta


Cinco minutos antes del crepúsculo de los dioses. Fotografía de Carles Francesc.

"En el Partido Popular, la fiesta no se acaba nunca"
[Ricardo Costa, quemados del expolio]

"Es incompatible estar en política y ser honrado"

Esta instantánea representa fielmente el espíritu de un instante: el triunfo momentáneo en 2010-2011, en la cresta de la ola antes de la caída. El canto del cisne de una época que hoy se derrumba. Lo mejor de cada casa: impunidad, nepotismo, soberbia, oscurantismo, saqueo, cinismo, intolerancia, despotismo, podredumbre y esperpento todo a un tiempo. Un icono pop de la tragicomedia de la Cultura de la Transición, y los cuentos de la estabilidad, la confianza, el interés general, la unidad de España va bien, la corrupción no es estructural y todo es ETA salvo alguna cosa.


El fin de la fiesta tiene ese lado tenebroso: apurar hasta el último sorbo, darlo todo, morir matando. Porque, ¿qué es robar al lado de unos perversos titiriteros? Además, siempre hay margen para el escapismo, si se tiene a mano una puerta estelar. O 10.000 aforamientos. Y de lo dicho y hecho, aquí paz y después gloria:



miércoles, 10 de febrero de 2016

JeSuisTitiritero


#LibertadTitiriteros

Cuatro días -y cinco noches- llevan en la trena. Los malvados titiriteros. La libertad de expresión lleva bastantes más, entrando y saliendo, según lo que disponga el carcelero de turno. Prisión preventiva y punto. Así lo ha dispuesto un auto surrealista para encerrar cómicos que se pasan de libres realizado por un juez que, vaya, de un juez que ya tal. Porque en este país de sátira la cordura está siendo exiliada a latigazos. Su delito: usar una pancarta para representar un montaje policial -enaltecimiento del terrorismo según el juez- y estar en posesión de un libro ácrata. Una detención que sorprende y no se entiende entre la mayoría del público presente. Con todo, un delito de ficción. Da en el blanco Olga Rodríguez analizando la calidad del auto y de los que se la cogen (intencionadamente) con papel de fumar:
La redacción es propia de un anexo de 1984 de Orwell. Si no fuera porque la situación es preocupante y trágica, el auto podría comercializarse como revista de humor en los quioscos. Los acusadores saben que las marionetas no son reales, pero hablan de ellas como si lo fueran.
Siguiendo los argumentos que ahora se airean, los mismos que se escandalizan y nos llaman etarras a quienes criticamos el arresto de los titiriteros, deberían retractarse de su apoyo a la revista Charlie Hebdo, tendrían que censurar cuentos como El lobo y los siete cabritillos o El traje del emperador (donde el pueblo se mofa de la autoridad porque va desnudo) o películas como Star Wars, donde matan a senadores.
También deberíamos quemar la mitad de la literatura y dramaturgia publicada en los últimos siglos, vetar los títeres de Lorca  o los de Jacinto Benavente, el Premio Nobel, quien en 1912 representó él mismo una obra de títeres en la que una marioneta golpeaba con la cachiporra a su hijo, a un negro, al boticario, a un policía cuando intenta detenerle, al juez, al verdugo y al demonio. Qué desvergonzado. Y nunca le metieron en la cárcel. Ya puestos, deberíamos volver a prohibir el Carnaval, como ya hizo el franquismo, por ser una fiesta pagana en la que se da rienda suelta a la risa, la transgresión y el disfraz.


Los niveles de cinismo, podredumbre, toxicidad y despotismo que se están alcanzando empiezan a ser insoportables. De nuevo, la voz de su amo, tan profesional para amplificar el discurso propagandístico del estercolero financiero-político, haciendo impagable y eficientemente el trabajo sucio. Otra vez, esa Justicia tan firme y desproporcionada con los débiles mientras los mafiosos siguen de rositas. Unos y otros machacando la libertad de expresión con la que tanto se llenan sus bocazas cuando declaman Je suis Charlie. Finalmente, el papelón de un Ayuntamiento de Madrid medroso y frágil, tratando de contemporizar con los caníbales que ya han hecho mondadientes de los saltimbanquis. Una política ciega salvada in extremis por la inteligencia colectiva en red nacida el 15M. Un esperpento del esperpento que no es inevitable. Porque como tan bien contextualiza este asunto Rosa Mª Artal en relación con la feroz coyuntura actual, las balas de furia y fango contra los titiriteros van dirigidas en realidad contra todos nosotros:
Túnicas y polichinelas más o menos afortunados para enfrentarse al bombardeo constante e inmisericorde de lo que toda la vida se llamó los poderes fácticos, hoy con la prensa entre ellos. Ya no Cuarto Poder al servicio de la sociedad, sino Tercer Pilar del Sistema corrupto. Aunque su peso es aplastante, otro periodismo, el periodismo, sigue abriéndose paso entre las vías de los tiempos oscuros. Por las brechas de la posibilidad, como escribió John Perry Barlow (@JPBarlow), uno de los primeros teóricos de Internet. Quien lo quiere realmente puede informarse. Y las campañas de tan escandalosa obviedad terminan por caer sobre sus actores: es como escupir al cielo. En vertical, todo es más racional y prosaico de lo que parece.


Hola, soy guionista y titiritero de La Bola de Cristal y exijo ser enjaulado inmediata y retroactivamente por mi constante enaltecimiento del Mal, despreciando la inteligencia de la audiencia y propagando las siete plagas de Egipto entre la chavalería.
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Actualización jueves 11: Los dos titiriteros fueron puestos ayer por la tarde en libertad con cargos, porque fiscalía y juez no están dispuestos a bajarse del burro, con medidas cautelares propias de un peligroso mangante en serie tipo Blesa, Pujol o Urdangarín al que precisamente no se le aplican: comparecencia diaria, retirada del pasaporte y fijación de un domicilio donde puedan ser localizables. No solo eso, sino que en el tiempo que estuvieron recluidos se les aplicó el régimen FIES, es decir, que "por hacer una maldita obra de teatro, esas dos personas no sólo han pasado cinco días en prisión, sino que han sido declarados enemigos del Estado", según certera reflexión de Iñigo Sáenz de Ugarte. Sin embargo, y esto es lo más grave, no hay prueba alguna que los relacione con "banda armada", a pesar de los habituales intentos de intoxicación informativa:
No es argumento incriminatorio un panfleto sobre los males de la democracia que les encontraron, y que el Ministerio de Interior procedió a filtrar al diario El Mundo para que ese periódico lo publicara como forma de describirlos como enemigos de la sociedad. La difamación, y esto lo sabemos desde hace tiempo, es una herramienta que ha utilizado antes el Ministerio para atacar a los enemigos políticos del Gobierno cuando no había pruebas para iniciar una investigación judicial.
Lo que sí es relevante en toda esta farsa es que juez y fiscal ya aparecieron juntos en las revelaciones derivadas de Wikileaks como colaboradores necesarios con los que habló la Embajada norteamericana para presionar sobre el archivo de causas judiciales abiertas en España contra militares y políticos estadounidenses. Los mismos que hoy apuestan por una peligrosa y delirante doctrina expansiva de la limitación de la libertad -en un claro atentado contra derechos fundamentales y de abuso de detenciones- son los que trabajaron tanto para lograr el fin de la juridiscción universal, o lo que es lo mismo, evitar el cumplimiento estricto y total, sin límites de ningún tipo, de los derechos humanos.
Ahí sí que hay caso.

viernes, 5 de febrero de 2016

lecciones de democracia, por el diario global



Hubo un tiempo en el que 'El País' era el rotativo español de referencia y con criterio para gentes progres o bien informadas -referencia en general de la escasa prensa seria nativa-, cuando se denominaba "diario independiente de la mañana". Un día, preso del delirio multimedia dentro del desvarío general de la burbuja Marca España, pasó a convertirse en "el periódico global en español", pero casi al día siguiente, ahogado por las deudas, purgado de redactores y plumas críticas -pero no de los pastizales de los directivos- y sometido al rescate de un fondo de inversión, se quedó en "el periódico global" a secas. Era el momento en que el millonario lumbreras del hundimiento anunciaba las rebajas -el ERE a la plantilla- con una de esas sentencias míticas de la crisis: "No podemos seguir viviendo tan bien".

Global, como alegoría perfecta del panfleto neoliberal al que ha quedado reducido en su 40º aniversario. Hace 40, 30, 20 y aún hasta hace 10 años el diario podía presumir de dar alguna lección de democracia. Hoy, convertido en una caricatura de sí mismo -como demuestra el nivel maribel del editorial del pasado domingo-, ya solo nos enseña tristemente cómo ser fiel reflejo crepuscular de un sistema corrupto y decadente, pero cumplidor lacayo de la dictadura financiera.

martes, 26 de enero de 2016

esa mala prensa


Hagan juego señores... [la banca siempre gana]

Guy Debord escribió en 1993 Esa mala fama..., el último libro que publicó en vida, para refutar muchas de las opiniones vertidas sobre la Internacional Situacionista, sus obras y su propia persona por diferentes "empleados mediáticos" -según sus propias y certeras palabras- de la prensa francesa entre 1988 y 1992. Es decir, para poner en evidencia la "la falsedad sin réplica" de la continua desinformación de los medios mainstream de (in)comunicación de masas. Ese espejo de la realidad de las cosas y su esencia:
La especulación se ha convertido, por último, en el elemento soberano de la propiedad en todas partes, y se autogobierna más o menos, según las preponderancias locales, en torno a las bolsas, los Estados o las mafias, todos ellos federados en una especie de democracia de las élites de la especulación. Lo demás es miseria. En todas partes, el exceso de Simulacro ha explotado del mismo modo que Chernóbil, sembrando la muerte de forma tan veloz y masiva como el desorden. Ya nada funciona, y no se cree ya nada.
Más de veinte años después, su análisis despierto e irónico sigue vigente. Desde hace ya unos cuantos días, el noticiario de Antena 3 lleva instalado en un bucle de descontextualización, tergiversación y propaganda para agitar los cocos y espectros de la política española. Un día de la marmota al que se han sumado con entusiasmo el resto del coro de la prensa presuntamente demócrata, efectivamente neoliberal. Ese coro, como sus amos en la burocracia y las finanzas, tan dado a etiquetar, establecer prejuicios e imponer su pensamiento único: qué es noticia, de qué se debate, qué es políticamente correcto, constitucional o antisistema.

Mercancía y espectáculo, tremendo combo.

Ya no puede esconderse que la corrupción y el saqueo no son cosa de cuatro manzanas podridas, sino que, al menos, hay una serie de entramados organizados para delinquir, cuando no es evidentemente un asunto estructural y sistémico. Partiendo de que el propio régimen económico tiene de por sí el motor trucado: sirva ver el último estreno cinematográfico sobre lo que ya se ha convertido en un género, el capitalista, para entender sus trampas, como en La gran apuesta, basada en el libro de Michael Lewis. Por eso, el enésimo escándalo de la mafia y, sobre todo, la imputación del principal partido de la descomposición están pasando desapercibidos, oscurecidos o minimizados.

Mejor centrarse en las siete plagas del eje del mal de la antiEspaña, dedicarle portadas o media hora del informativo y dejar para los breves -a ser posible, que se caigan de la escaleta- las últimas tendencias neoliberales como el copago en el derecho de asilo, el sableo a intelectuales jubilados o que el 40% de los jóvenes están en riesgo de pobreza. Del colapso general que lentamente se avecina, mejor ni hablamos, si eso ya tal, mañana se verá. No debe sorprender que España forme junto a Hungría, Rumania, Serbia, Ucrania e Italia la lista de países donde la independencia profesional está ausente en los medios públicos, según el Consejo de Europa, y que en los privados sea una quimera:
Tras años de inyectar crédito a mansalva, la élite financiera nacional e internacional y los fondos buitre han convertido aquellas deudas impagables en acciones, y han formado un comando de asalto con las corporaciones concertadas del IBEX35 para colonizar el espacio informativo, imponer técnicas de marketing engañosas y cerrar intercambios opacos. Esta situación berlusconiana, mitigada solo en parte por la aparición de pequeños medios digitales realmente independientes, ha venido a confirmar aquella cínica frase de un veterano político catalán: "En Cataluña tenemos dos clases de prensa: la prensa pública y la concertada". 
Hace un año dijimos que "el derecho a la información y la libertad de expresión son patrimonio común y democrático de todas las personas y no propiedad exclusiva de los que la convierten en mercancía". Por fortuna, el Ministerio de la Verdad está perdiendo el monopolio del discurso que ejercía a través de la mala prensa. Es lógico por tanto que alguno de sus altavoces más destacados en una de esas corporaciones totales del búnker -mediática, política y financiera- sean ridículamente sinceros:


lunes, 18 de enero de 2016

última llamada


Última llamada es un expresivo manifiesto difundido en el verano de 2014 que pretende alertar del colapso social, económico y ecológico en ciernes y de la urgente necesidad de una transformación profunda de la civilización humana:
Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes. [...] 
El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.
A pesar de las élites negacionistas del desastre, cada vez son más las personas conscientes y bien documentadas -tildadas de catastrofistas, agoreras o aguafiestas por aquellas- del grado decisivo en el que nos encontramos. Acaban de ser publicados por Intermón-Oxfam en su informe Una economía al servicio del 1% los escalofriantes datos sobre desigualdad y su aumento descontrolado a escala mundial y también en el país paradigma de la recuperación en el primer mundo, el nuestro: 62 personas poseen tanta riqueza como 3.600 millones, y además
En España, el 1%  de la población concentra más riqueza que el 80% más pobre. En 2015, mientras el patrimonio de las 20 personas más ricas del país se incrementó un 15%, la riqueza del 99% restante de la población cayó un 15%. Los presidentes de las empresas del IBEX35 cobran ya 158 veces más que el salario de un trabajador medio. El incremento de la desigualdad en nuestro país se debe principalmente a la combinación de una enorme brecha salarial con una un sistema fiscal regresivo que grava poco a los que más tienen. Los presidentes de las empresas del IBEX35 cobran 158 veces más que un trabajador medio. 
La fuga de recursos hacia paraísos fiscales no ha cesado en los peores momentos de la crisis. La inversión desde España hacia paraísos fiscales creció un 2000% el 2014. Oxfam denuncia que con lo que se pierde con esta fuga se podrían financiar políticas públicas como garantizar la atención a más personas en situación de dependencia, teniendo en cuenta que 400.000 están en lista de espera.
Esta escapada hacia ningún lugar de los adictos al canibalismo no puede ser ocultada ya por la propaganda tóxica de sus peones en (des)gobiernos y medios de (in)comunicación. Son muchas, demasiadas, las señales del caos. Un alud a cámara lenta de incertidumbres financieras y certidumbres naturales -agotamiento de recursos, desbordamiento de los límites del planeta, crueldad y precarización en todos los órdenes- se nos viene encima. Un runrún que será ensordecedor, pero no inevitable todavía, como advierte Antonio Turiel:
Pues sí, señores, las consecuencias del peak oil eran éstas, lo que hace tiempo que yo denomino el oil crash:  la imposibilidad de nuestra sociedad de mantener el sistema actual, una vez que hemos llegado al cenit de producción de petróleo. Es a esto a lo que se parece, es a esto a lo que huele y a lo que sabe. Y esto sólo es el comienzo: si no lo entendemos y no comenzamos a tomar desde ya medidas para adaptarnos vendrán guerras, escasez, desabastecimiento... Yo personalmente hace tiempo que apuesto por que España se meterá en aventuras militares en varios países y particularmente en Argelia, cuando allí estalle la guerra civil actualmente en ciernes; guerras que agotarán más rápidamente a España y que nos hundirán con mayor celeridad en el fango. 
Pero, repitámoslo una vez más: nada de eso es necesario, no necesitamos hundirnos en la miseria, no está escrito en piedra que nuestro destino inevitable sea el colapso. No es verdad. Aún podemos cambiar el rumbo de las cosas. Debemos decir y decirnos la verdad a la cara, pasar de la idea a la acción, hacer propuestas de futuro. Es posible. Hagámoslo. 
¿No lo oyen? Es el rumor del peak oil. Apresurémonos, antes de que sea un fragor, antes de que la previsible avalancha nos arrastre.
Tal vez aún no sea demasiado tarde, pero el movimiento ha de ser rápido y contundente. El obstáculo es demasiado poderoso y no está muy dispuesto a ceder, como se ha demostrado en la pasada cumbre del clima de París, bien explicada por Fernando Llorente en su esclarecedor artículo De París al colapso. La inteligencia colectiva tendrá que ponerse en marcha frente a la barbarie. Dependerá del común, organizando un horizonte de resistencia, que no es poco:
La paradoja es que, si bien técnicamente es aún posible evitar el colapso climático, las conclusiones de COP21 certifican que políticamente es imposible, que el capitalismo no va a ser reformado, ni siquiera refrenado, que la carrera del crecimiento económico y, por tanto, del aumento de la entropía no va a cesar... hasta apurar el vaso, hasta agotar los recursos fósiles, hasta agotar el agua y la fertilidad de la tierra, hasta elevar las temperaturas por encima del umbral catastrófico, hasta el colapso. La crisis climática requeriría un decidido y urgente esfuerzo colectivo para reducir drásticamente el consumo de energía y materiales, y al mismo tiempo reducir drásticamente la desigualdad social. Ambas tareas contradicen la esencia del sistema, pero lo peor es que también contradicen las creencias y la conciencia de las mayorías sociales. Las tareas y posiciones del movimiento ecologista han de mutar y reorientarse en este nuevo ciclo que se abre ahora. Ya no se puede ‘salvar el planeta’, ya sólo se puede aspirar a atenuar el sufrimiento social que el fracaso del capitalismo está provocando. Ya sólo podemos aspirar a “organizar el pesimismo” (W. Ben­jamin) para “fracasar mejor” (S. Beckett). Ya no podemos aspirar a la sostenibilidad entendida como transición gradual a un planeta verde. El tiempo se ha acabado. Ahora el horizonte es el de la resistencia y la resiliencia, el de esquivar los escenarios más dramáticos de la distopía que trae el colapso de la civilización industrial. El­ horizonte es el de preparar a las comunidades en que vivimos para sufrir lo menos posible y adaptarse lo mejor posible a un escenario de profunda incertidumbre. 
Demasiado tarde estamos comprendiendo que la ecología sin socialismo es vana, como máximo un pío deseo, y que el socialismo sin ecología es un error y por tanto un horror. Pero quizás no sea demasiado tarde para una alianza estratégica con los otros movimientos en defensa de la vida, esencialmente el feminismo. Una alianza que pueda empujar la necesaria y urgente revolución cultural: pasar de priorizar la producción a priorizar la reproducción y el cuidado de la vida. Una revolución que ponga el énfasis en un doble movimiento virtuoso de progreso moral y regresión material o decrecimiento, humanismo no antropocéntrico y austeridad o mesura. Una alianza que pueda guardar las mejores semillas del fracasado proyecto ilustrado  –porque la derrota del ecologismo es el definitivo fracaso de los mejores sueños y deseos de la Ilustración– a la espera de que en el colapso que viene se abran, entre los escombros, reductos de suelo fértil en que sembrar otra vez utopías.


viernes, 8 de enero de 2016

2016, un grado decisivo



En el espacio de previsión meteorológica de este miércoles 6 de enero en la primera cadena de la cada vez más acartonada televisión pública se hizo balance comparado de temperaturas y precipitaciones durante el pasado mes de diciembre, uno de los más cálidos de la historia en nuestro país. También se analizó cuál había sido el cómputo de temperaturas en todo el 2015 -a falta de completar datos del último mes- a escala mundial y cuáles eran las previsiones para 2016 -según la británica Met Office. Del resultado, sabemos que los años más cálidos desde 1880 se han producido sobre todo en la última década, que el 2015 es ya el más caluroso de todos y que el 2016 podría batir todas las marcas. Y además, que la anomalía está alcanzando el grado centígrado.

Pero lo más llamativo del caso son las palabras del propio conductor que, con voluntad subconsciente, concluye esta síntesis y da paso a la información habitual de la siguiente manera:
...datos preocupantes y datos desde luego tristes. Bueno, nos olvidamos ya de esto, veremos cómo evolucionan estos próximos meses, de momento nos quedamos mirando la borrasca que llega desde el Atlántico...
Llamativa metáfora del momento crítico en el que nos encontramos: seguir con la rutina, como si nada pasara, mientras el desastre climático se apresura. Un simbólico regalo de Reyes en el día de celebración del despilfarro de recursos: objetivo, que la fiesta de la estupidez no se detenga. Un grado de separación hacia el colapso y las condiciones extremas, tal vez, cuando el destino nos alcance. Mientras el casino financiero en China -canto del cisne del capitalismo crepuscular- parece derrumbarse, brotan las flaquezas económicas, se extiende el estado de excepción permanente y se multiplica globalmente la violencia instigada por el fetichismo mercantilista de las armas y alimentada por todo tipo de fanatismos místicos, urge desbordar esas supuestas líneas rojas que la cínica cleptocracia internacional pisotea a conveniencia en su cargante y caduco juego de cartas marcadas.


La insurrección de los parias, con sus fracasos y sus ritmos lentos, con sus lecturas individuales o colectivas, pero teniendo cada vez más claro su derecho a decidirlo todo, está asimismo cerca del grado decisivo. Con todas sus limitaciones, la hora del desempate también se aproxima:
Los seres humanos hemos sido reducidos a consumidores y mera mercancía, con nuestro propio precio, con nuestra propia marca, limitados a actuar como agentes comerciales de nosotros mismos, sujetos a las divinidades del dinero, el beneficio y la rentabilidad. Se nos ha inoculado un único modo de concebir la política, las relaciones humanas, nuestra vida.
En ese contexto, quienes reivindican su humanidad a través de la existencia no fragmentada, de la conversación desinteresada, de la organización colectiva o del arte están demostrando que sí se puede hacer frente a la uniformidad del statu quo.
Reveladora columna, otra vez más, de la periodista Olga Rodríguez sobre lo que nos puede deparar el 2016 en el orden humano de las cosas. El 2015 nos ha documentado con claridad el malestar orgánico del planeta y nos lega igualmente otros hallazgos antropológicos, según el filósofo Ignazio Aiestaran en el artículo Disparaban a los relojes:
Ahora tenemos relojes digitales, pero antes no existían, aunque también vivían su tiempo. En el primer día de la gran Revolución –nos cuenta Walter Benjamin– se pusieron a disparar a los relojes por las calles de París. Querían detener el tiempo y establecer un nuevo calendario, una nueva época, que para eso hacían la revolución. [...]
El año 2015 ha sido muy largo, porque parte de él empezó hace más de un siglo, quizá más de dos siglos, cuando los cambios industriales del capitalismo llevaron al cambio climático de origen antropogénico* que nos afectará este año y varias décadas más, a pesar de que las élites firmen pactos sin compromisos y viajen sin parar en aviones que dejan toneladas de emisiones en la atmósfera. [...]
El odio machista, homófobo, xenófobo, racista y clasista sigue marcando nuestro tiempo y nuestros calendarios. En la película Sicario dice Alejandro desde su violencia: "Estás preguntándome cómo funciona el reloj. De momento, tú sólo mira la hora". Ya no se dispara a los relojes, ni sabemos cómo funcionan. Sólo miramos la hora en una carrera contrarreloj que no lleva a ninguna parte.
2015 ha mostrado el progreso de la desviación,
2016 marcará el grado decisivo.

Otro mundo es posible, necesario y urgente
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* es tal el impacto de las actividades humanas, que algunos científicos ya hablan directamente de nueva era geológica: el Antropoceno

miércoles, 23 de diciembre de 2015

los comisionistas somos gente honrada



"Somos tan honrados como todos" [Esteban González Pons, caídos del 78]
"Vivo en el lío" [Don Tancredo, presidente de todo esto]
"Más nunca es suficiente" [Anónimo Broker]

El penúltimo caso de los comisionistas del partido de los plasmas, los sobres y las sedes en B fue el broche final previo a la cita electoral de una interminable serie de escándalos, podredumbres y corruptelas que han acabado mostrando el auténtico perfil del régimen del 78: un pacto de silencio, olvido y reparto. Reparto de beneficios de un saqueo continuado y socialización de las crecientes pérdidas causadas en cada fiasco. La España del ladrillo, el pelotazo, el 3%, las mordidas, los privilegios, las cuentas en Suiza, los oligopolios y las redes clientelares. Y la España de los desheredados, los camareros, los parados, los desahuciados, los emigrados, la institucionalización de la precariedad, la exclusión social y la sumisión a la oligarquía financiera. La España en negro y de tarjetas black, la de los ERE de Andalucía y la estafa de los cursos de formación, la de los Urdangarín, Bárcenas, Pujol, Díaz Ferrán, Rato y Blesa, la de sus paraísos del fraude, la evasión, la elusión y la amnistía fiscal. Y la España que rescata chapuzas y desmanes, y paga todos los platos rotos de los especuladores. La España atada y bien atada, donde un gran negocio llamado franquismo se perpetuó en las componendas de la transición y su ley de amnesia. Una presunta CT, pero dos Españas reales y bien definidas con el tiempo: la que disfruta y la que sufre la impunidad.


De lo que se deduce de un modo diáfano que la descomposición es estructural y está íntimamente ligada a una administración cleptocrática del bien común, legalizando la dictadura y entronizando el extractivismo de las élites de poder sobre los presupuestos públicos, las rentas del trabajo y el bienestar de las clases populares para salvar los muebles del capital financiero. Así, el comisionismo se ha convertido en una tradición sistémica, como la de portar un paso religioso. El papel de la fiscalía en ciertos casos de la alta corrupción ha sido prácticamente el de abogado del diablo. Las zancadillas a la protesta ciudadana, la denuncia periodística o la lucha judicial contra los ladrones son progresivas y constantes. Los casos de corrupción entre la propia policía y otras instituciones del Estado alertan del grave deterioro. Las tramas mafiosas de la Gürtel-Púnica o del clan Pujol -emblema de toda una época, alegoría perfecta del naufragio- ponen rostro cristalino a la impunidad política de los últimos 40 años. La descarada legislación a favor del oligopolio eléctrico muestra quiénes son los verdaderos amos del país. La indiferencia sobre los problemas de la gente se personifica en los que dicen ser nuestros representantes mientras juegan al Candy Crush en el Congreso. La estafa de las preferentes, la horca de las hipotecas, la Sareb y sus amigos de los fondos buitre, la inmisericordia de la pobreza energética, la esclavitud del precariado, el exilio económico, el sindicalismo vertical inane, la postiza ley de transparencia, el despotismo de las leyes mordaza, la función mercenaria de los grandes medios o la desfachatez de los privilegiados forman el paisaje del desguace moral y social de un tiempo y un espacio.

Un campo de nabos por la gran coalición: ¡paren este sindios!

Con el largo ciclo crepuscular de crisis económica -y orgánica- como telón de fondo, llegamos a finales de 2015 con una democracia de muy baja intensidad y con rasgos cada vez más autoritarios y represivos. El resultado de las elecciones generales del pasado domingo ha derrumbado la estrategia de continuismo del bipartito PPSOE, falto de apoyos para mantener su turno -sobre todo por el pinchazo demoscópico del partido naranjito del recambio y gran esperanza blanca del Ibex 35-, quedando abocado a la gran coalición que le piden desde Bruselas, pero también varios ex notables del régimen, de esos que controlan las puertas giratorias. El 15M abrió el camino para cuestionar y empezar a desmontar su chiringuito -algunos de cuyos extraordinarios beneficios para el interés general (la lista de grandes morosos) hemos conocido hoy-, pero el cambio será largo y trabajoso e irá mucho más allá de listas electorales: vamos despacio porque vamos lejos. Detener el saqueo, revertir la pobreza infantil, devolver la dignidad laboral, cubrir las necesidades básicas y priorizar la justicia social se antoja complicado en un país que en lo peor de la crisis creció el número de millonarios, en el que los mismos directivos que exigen flexibilidad laboral se blindan sus contratos astronómicos y donde uno de cada cuatro euros se los come la corrupción -según un estudio oficial de la Comisión Europea de 2014, lo que lleva a pensar siempre en la parte oculta del iceberg.

Cuando el comisionismo se te sube a la cabeza... ¡zasca!

Lo cierto es que, a pesar de nuestra innegable excelencia en el expolio, no tenemos la exclusividad en denominación de origen calificada de inmundicia. Uno de los organismos que mejor gestiona los intereses generales de la dictadura financiera, el FMI, ha visto desfilar uno detrás de otro a presidentes con problemas con la Justicia -Lagarde, el último caso-, mientras recomienda reducir el salario mínimo o incluso una quita a los ahorradores. La Unión Europea, campeona en neoliberalismo y austeridad para los de siempre, lanzó cínicamente en 2014 la trampa de incluir en el PIB la economía ilegal -tráfico de drogas o prostitución-, aunque fiscalmente siga sin contar nada. Al mismo tiempo que mira para otro lado sobre los intolerables niveles de desigualdad y pobreza que hemos alcanzado en los 28 estados que forman la Unión. Los preocupantes informes de una organización no gubernamental poco sospechosa de revolucionaria o antisistema como Intermón Oxfam han alertado de la relación real entre desigualdad económica y secuestro democrático por las élites -o el gobierno para las élites, aplicado también al caso español- y sobre todo de la concentración cada vez mayor de la riqueza global en el 1% de la población en su informe Riqueza, tenerlo todo y querer más: 80 personas poseen ya la misma riqueza que el 50% de la población mundial más pobre. Vamos, en la buena dirección.

Y esto es así, entre otras cosas, porque -y esto es indudable- los comisionistas trabajan duro y honradamente para sus jefes.


miércoles, 9 de diciembre de 2015

la era de la estupidez



La era de la estupidez es el certero título de un documental realizado hace más de cinco años en base a las proyecciones científicas sobre el cambio climático. Formaba parte de una campaña de activismo de distintas organizaciones y colectivos de cara a la fallida cumbre sobre el clima de Copenhague de diciembre de 2009. Una distopía de realidad que puede superar cualquier ficción imaginada en las millonarias megaproducciones de Hollywood. Las consecuencias que llegarán, más temprano que tarde, si la actual cumbre de París (COP21) termina -como cabe esperar, dado el resultado de las anteriores citas desde Kioto- en un nuevo esperpento que, en su mejor versión, se traducirá en una componenda de buenas palabras, sin compromisos de verdad.

No obstante, aunque en el caso de que se alcanzase un mínimo de acuerdos prácticos, vinculantes y efectivos, el daño ya está hecho. Es el precio del progreso por el proceso de industrialización y especialmente de su despilfarro por un consumo sin medida. Sus efectos se sienten cada día con más fuerza y de ellos no se van a librar con tanta facilidad los amos del mundo. El fanatismo de la mercancía que campa hoy a sus anchas está cavando también su propia tumba, aunque siga insistiendo en la ideología de la estupidez en todos los aspectos de la vida. Siguiendo el símil cinematográfico, el argumento central de la película de nuestro tiempo parece estar cimentado cada vez más sobre falsas banderas, dictaduras del shock y amenazas fantasmas con oscuros intereses entrelazados.

Mientas tanto, el planeta padece ya a gran escala el impacto humano y su canibalismo económico. Home, historia de un viaje es otro extraordinario documental realizado por el fotógrafo Yann Arthus-Bertrand que muestra nuestra huella ecológica y la espeluznante regresión de la biodiversidad. Para entender por qué no es tan maravilloso que haga tan bueno en diciembre... ¿Qué chorra más da?


lunes, 30 de noviembre de 2015

unidos



Un resumen. Falsas banderas: globalización, destino manifiesto, unidad de destino en lo universal, unidad de los demócratas y ya tal.

martes, 24 de noviembre de 2015

air



How Does It Make You Feel? es uno de los temas centrales del álbum 10.000 Hz Legend de la banda francesa Air. Aunque este trabajo fue mal aceptado por buena parte de crítica y público -dada la difícil comparación con el gigante Safari moon, con su cumbre La femme D'Argent-, otras voces lo han puesto en el lugar que merece. El largo del dúo electrónico contiene otras joyas como Don't Be Light, pero la atmósfera que transmite How Does It Make You Feel?, casi quince años después de su publicación, se siente poderosa y portentosamente actual en estos tiempos de turbiedad: la banda sonora ideal para derivas distópicas.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

la amenaza fantasma



Unas jornadas de barbarie. Un enemigo difuso. Un relato espectacular e imprudente. Una estrategia encubierta. Unas consecuencias imprevisibles. Un derrumbe a cámara lenta. Un planeta al límite. La vida convertida en mercancía de valor cero.

Es la guerra, dicen arriba. Sí, pero la guerra entre pobres -los que las pagan siempre, en todos los sentidos- es el horizonte de promesas de la plutocracia global tras los atentados terroristas de París:
Los mismos mandatarios que pronuncian grandes arengas ante las cámaras de televisión llamando a la defensa de valores que califican de sagrados como la libertad o la justicia, los mismos líderes mundiales que nos avisan de la urgencia de hacer algo ante la inminencia de otro ataque despiadado en cualquier momento y en cualquier lugar, se reúnen una y otra vez para dejarlo todo exactamente como estaba, mantener sus posiciones, vigilarse unos a otros y demorar cualquier acción o decisión anteponiendo sus intereses geopolíticos y económicos por encima de cualquier otra consideración o imperativo moral, ético o legal.
La democracia debe haber quedado solo para las ruedas de prensa y el drama para los telediarios. En el mundo real se juega a otra cosa que solo deben saber los mayores y la gente importante. [Algo no cuadra, de Antón Losada]
El resultado es un estado de excepción permanente o la sobada unidad de los demócratas del extremo centro apresurándose a poner puertas al campo mientras laminan derechos civiles históricos en nombre de la libertad:
Las élites dirigentes de Estados Unidos y Europa, que tan enérgica y desvergonzadamente publicitaron su sistema político para ganarse el apoyo de los pueblos de Europa oriental, ahora están desembarazándose sigilosamente de ese mismo sistema. El capitalismo contemporáneo requiere un andamiaje jurídico adecuado, tanto nacional como internacional, y árbitros que se pronuncien sobre las disputas entre las empresas y sobre los derechos de la propiedad, pero en realidad no necesita una estructura democrática, salvo como escaparate. Durante cuánto tiempo nuestros gobernantes se tomarán la molestia de preservar las formas de la democracia, al tiempo que la vacían de cualquier contenido real es el argumento de un serio debate. [Tariq Ali, en El extremo centro]
Tras la coartada del austericidio, llega otra vuelta de tuerca más en la doctrina del shock, al tiempo que escasea la necesaria contextualización (y la ética) en el periodismo mainstream, salvo las habituales y profesionales excepciones que revelan el cruce de intereses en la amenaza fantasma de Daesh. Es el caso de Iñigo Sáenz de Ugarte (@Guerraeterna), enlazado más arriba, o de la periodista Olga Rodríguez, en dos artículos de imprescindible lectura para comprender la situación:
El odio alimenta el odio, la violencia genera violencia, incluyendo la violencia humanista. Urge un cambio que libere ya la solidaridad, la justicia, la libertad, los derechos humanos, el planeta, la vida en definitiva, de la cuarentena -prácticamente ya el presidio, según la escala- a la que los están sometiendo los maquinistas de un tren cuya vía dicen conocer pero no su destino final. Excepto las personas que entendemos que éste no es otro que el descarrilamiento moral, social y vital, cuya crítica o denuncia supone, cada vez más, situarse en la disidencia -sedición, según ciertos ultracentristas de la yihad neocon- del redundante nuevo  (des)orden mundial.

jueves, 12 de noviembre de 2015

los demócratas



El soliloquio catalán inunda planas, plasmas y ondas. Los demócratas unos, grandes y libres: el monólogo unido jamás será vencido. Esos demócratas que no bizquean cuando del cumplimiento de derechos humanos básicos se trata o cuando se juega al todo vale para criminalizar a los movimientos sociales, en definitiva, para liquidar, paso a paso, toda disidencia, resistencia o atisbo de crítica:
Categorizar como terroristas a personas vinculadas al movimiento libertario es traspasar una línea roja que debería alertar a toda la sociedad. Dicha categorización literaria, social y política no es nueva, de hecho es bien vieja, y casualmente se ha dado con mayor fuerza en momentos en los que los sistemas políticos derivaban hacia modelos más autoritarios. Éste es uno de esos momentos, debido al fuerte golpe que las leyes mordaza han supuesto hacia nuestros derechos y libertades. La reciente reforma del Código Penal en materia de terrorismo ha levantado las alarmas de organizaciones como Amnistía Internacional que elaboró un informe ante la propuesta de reforma, así como de otras muchas organizaciones internacionales.
El concepto de terrorismo se vuelve preocupantemente laxo, se normativiza el terrorismo individual así como de manera preocupante se mezcla el concepto de desorden público con el del terrorismo en su artículo 573 bis 4. El proceso de extensión del concepto de terrorismo hacia su utilización contra movimientos sociales parece estar en marcha. Lo ha estado bajo la anterior legislación y en base a la interpretación realizada por los Mossos en las operaciones Pandora o por la Policía Nacional en la Operación Piñata. Y lo estará con esta nueva legislación que eleva el nivel de autoritarismo del Estado Español.


El 14N de 2012 vivimos bien de cerca un ensayo más de este peligroso y progresivo camino. Pero que no cunda el pánico, tenemos la unidad de los demócratas. Para el (supuesto) disimulo nacional. Este oprobio continuo se está llevando por delante -y sin doblez- hasta los escasos representantes de un periodismo autónomo y con criterio dentro de la corporación falsimedia: el columnista Miguel Ángel Aguilar ha sido fulminado del (ex)diario "menos mal que nos queda ya tal". Por denunciar, parafraseando a los demócratas, lo que todo el mundo sabe.

Porque lo que todo el mundo sabe es que los demócratas son esas personitas de confianza que están al pertinaz servicio del interés general... De los tipos de interés general, euribor y cuenta de resultados. De la unidad de destino en los mercados. La periodista (con mayúsculas) Olga Rodríguez pone negro sobre blanco sus desvelos y preocupaciones, las de primera y las de tercera regional. Los demócratas, esos ejemplares de unidad con la nevera vacía:
Ante el tema catalán el PP quiere erigirse como el máximo defensor de España mientras descuartiza derechos y conquistas sociales. Pedro Sánchez dice que estamos ante “la más grave manifestación de desprecio y violación de la democracia de nuestro país” y Ciudadanos llama a un pacto de Estado. Apelan a la patria y la nación pero solo ahora cierran filas.
Creció la desigualdad pero los que ahora se erigen como salvadores de España no llamaron entonces a un pacto de Estado para intentar detenerla. El paro juvenil se elevó a un 52% y no consideraron necesario "usar la democracia” ni toda “la fuerza de la democracia” para paliarlo. Aumentó la precariedad y no hubo foto de los líderes de PP, Psoe y Ciudadanos juntos, prometiendo luchar contra ella con políticas económicas al servicio de la mayoría.
Cientos de miles de personas fueron desahuciadas pero no hubo escenificación conjunta de Rajoy, Sánchez y Rivera llamando a un acuerdo contra los desahucios bajo el lema “se rompe la dignidad, se rompe el derecho a una vida digna”. Se aplicaron las leyes de seguridad ciudadana pero no merecieron el revuelo de ahora.
Dice Rajoy que tiene la certeza de que “la mayoría de la sociedad española está unida ante este desafío” catalán, intentando erigirse como líder de lo que viene. No, señor Rajoy, somos muchos españoles los que no estamos unidos ni a usted ni a su partido, ni a sus recortes, ni a sus casos de corrupción, ni a sus políticas al servicio de una minoría, y por mucho que agite el miedo y el “se rompe España” -en vez de hablar y buscar modos de entendimiento- no estaremos dispuestos a formar parte de ese “frente común” suyo para que se olvide todo lo demás.
Todo lo demás está muy presente porque está en nuestro día a día, dificultando la vida de mucha gente.

jueves, 5 de noviembre de 2015

#14N: memoria histórica



El próximo sábado 14 de noviembre se cumplirán tres años de ignominia: embustes, injusticia, pelotas de goma, listas negras, represión. El aniversario de la vergüenza por lo sucedido en la jornada de huelga general en Logroño. La plataforma Stop Represión La Rioja lleva todo este tiempo realizando una labor incansable y solidaria de documentación, difusión y divulgación de este y otros hechos luctuosos que han sucedido en la tierra con nombre de vino en los últimos años. Actuar, informar, concienciar: sin miedo, denunciando la impunidad. Un año más, se organizan unas convenientes y sustanciales jornadas de análisis y reivindicación. Para que no se olvide:
Llega el tercer aniversario de la vergüenza, tres años del 14N Logroño. Tres años de infamia y mentiras, contra los acusados, los heridos y contra quienes nos manifestamos aquel día en Logroño, que vivió, una jornada de huelga histórica y una manifestación como no se recordaba en la ciudad.
Y después vino la represión, heridos leves y graves, tres personas encausadas, las tres sindicalistas, (dos de ellas, Jorge y Pablo, de CNT Logroño) persecuciones, seguimientos y listas negras que concluyeron en al menos 7 multas  de 2800 euros cada una a siete personas, todas, activistas de movimientos sociales riojanos. Estas sanciones llegaron por carta meses después de la jornada de huelga.
Jorge, a quien desde hace 3 años solicitaban 9 años, no estaba en el lugar de los hechos y a Pablo a quién detuvieron y pegaron aquella misma noche que no hizo nada de lo que se le acusa, le piden 7 años de prisión. Tanto Jorge como Pablo tienen pruebas materiales y testigos que verifican sus versiones y ponen de relevancia este montaje. A la espera de fecha de juicio desde 2012.
Acude y difunde las jornadas. Infórmate y no dejes que te lo cuenten

martes, 3 de noviembre de 2015

tres apuntes de realidad



Periclitado el mes de octubre, selecciono entre los blogs sabrosos a los que tengo el gusto de seguir tres entradas que dan buena cuenta del trance actual, a todos los niveles, y que se complementan perfectamente para entender con propiedad y en profundidad el mundo real en el que vivimos. Bon apetit:
  • Operación Ciudadanos, la belleza de Primark, en El Periscopio de Rosa María Artal; además de realizar una estupenda labor de síntesis y descifrado del gatopardo sobre el tejado naranja, mencionando dos certeros y oportunos artículos de Antonio Maestre -Ciudadanos, el Frankenstein de las élites- y Javier Gallego -Operación Ciudadanos-, Artal condensa perfectamente lo que muchas sentimos de este momento vital low cost: De la Operación Ciudadanos escribo desde hace tiempo, como sabéis, pero hay una faceta que no hemos tocado: la guapura de sus integrantes de la que no dejan de hablar, aplauden y rebaten hasta los no adictos. Ya sé que les patrocinan las élites y el modelo viene a ser de los que viajan en AVE de vuelta a casa tras una reunión en Madrid o Barcelona -según trayecto- comentando las peripecias de su desarrollo. Pero yo la veo más de Primark, el nuevo templo comercial de las prendas baratas e iguales. Prefabricadas vía China o similares. De las que, como la instalada en la Gran Vía de Madrid a todo trapo, proporcionan bragas y sujetadores a 1 euro. Y en donde, pobrecitas mías, andaban echando curriculums algunas grandes periodistas jóvenes que conozco. Pagan a juego con los precios, creo. Pero esta es el mercado de trabajo neoliberal.
  • Que se jodan los chupasangres, en En la boca del lobo de Ramón Lobo; gran bocado de realidad, dentellada a la conciencia zombi, tarascada a la mediocridad reinante: Pongo la radio y habla de Catalunya; enciendo la televisión y sale un presidente tic-ojiplático reuniéndose con medio mundo; intenta proyectar una imagen de bombero serio cuando es el pirómano en jefe que ha contribuido al incendio. Mientras hablemos de Catalunya no hablamos de las Gürtel, del esquilmamiento, de la precariedad vital, del saqueo, que hasta se robaron el sol. Y allá no se habla del 3%, del mangoneo y la ineficacia, de los recortes. Todo es un juego peligroso y malintencionado en el que los ciudadanos somos zarandeamos emocionalmente.
  • Octubre de 2015, rumor al fondo, en The Oil Crash de Antonio Turiel: un análisis de fondo del pasado mes y más allá, de lo global a lo local, de lo económico a lo político, con la necesaria contextualización que no encontrará en los medios business as usual, pero que tampoco se quiere escuchar: Yendo aún más lejos, hay una creciente insistencia, cada vez más aceptada en los medios de comunicación convencionales, en que se puede sustituir fácilmente todo el consumo de energía fósil por energía de origen renovable (deliberadamente ignorando los numerosos límites de ésta última); y siempre recalcando que éste es el único medio que tenemos para luchar contra el temible cambio climático global. Este meme tiene muchos elementos de esa misma confusión interesada y de manipulación de la opinión pública de los casos del diésel y de la carne roja que describíamos más arriba, y en particular los dos más importantes: una grave amenaza al bienestar humano, completamente real pero perfectamente ignorada y ninguneada por el poder económico durante décadas; y una falsa solución que nos dicen que servirá para proyectar plácidamente el BAU en el futuro mientras que en realidad nos conduce dulcemente a una era de racionamiento y exclusión social. Los ánimos están ya bastante exaltados de cara a  la próxima cumbre de Naciones Unidas sobre el Clima en París, de la cual nadie espera ningún avance significativo y que por eso mismo, por tener todas las papeletas de que será una vuelta de tuerca adicional al descontento social y ambiental, puede acabar siendo el perfecto tiro de salida para una campaña triunfal pero poco reflexiva de "conquista de las energías renovables" y de desinversión en combustibles fósiles, sin que se aborden los verdaderos problemas sociales y económicos que están sobre la mesa.

viernes, 30 de octubre de 2015

la violencia



Hace unas semanas los altavoces habituales de la dictadura financiera se escandalizaban por el zarandeo a dos directivos de recursos humanos de Air France tras anunciar el despido de 2.900 trabajadores. Es violencia, dicen. ¿Qué violencia? ¿La violencia que se ejerce día tras día en despidos masivos, en EREs, en desahucios, en el saqueo de lo público, en el totalitarismo de la precariedad que se impone geométricamente? ¿Esa violencia sorda e incesante que no se ve en los telediarios?
Los informativos nos cuentan la noticia saltándose la escena principal del primer acto, esa en la que están reunidos los que todavía conservan sus camisas impolutas y los representantes de los trabajadores. Esa en la que ante el rechazo a un aumento de jornada por el mismo sueldo, es decir, una bajada de sueldo encubierta, planea la amenaza de un ERE masivo. Pervierten el lenguaje como lo haría el matón de colegio que te quita la merienda en el patio con la amenaza velada del que se sabe más fuerte y sobre todo intocable. Hasta la palabra "negociación" es utilizada de manera falaz cuando lo único que se ofrecen son lentejas. El planteamiento es siempre el mismo: "La empresa ofrece esto, si lo rechazáis la contraoferta será mucho peor". Eso también es violencia, es recurrir al miedo y al intercambio de culpa como hace el maltratador después del la paliza: "No quería pero me has obligado a pegarte". [Que coman pasteles, por Adriana Gaube]
El futuro tratado de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea -el silenciado TTIP, en el caso de que se apruebe- no hará más que ahondar en esta inseguridad social, política y vital. En esencia, esta aceleración de tratados, el austericidio o la devaluación de los derechos humanos forman parte de una estrategia general de desesperanza, ser mercancía low cost:
La proliferación de las tiendas low cost está íntimamente relacionada con una educación también low cost, que las políticas ultraliberales imponen a la sociedad: más bragas a 1 euro y menos Filosofía o Artes en los contenidos curriculares de escuelas y universidades. A través de un sistema de consumo estúpido y de una formación académica cada vez más estúpida, las sociedades serán más fácilmente manipulables, dirigidas, dominadas, vigiladas. Se sustituyen las Humanidades por las nociones económicas porque el único modelo social que interesa al poder es el de ese dinero que acumulan unos pocos. La estrategia es, por un lado, hacer desaparecer el sentido crítico y la libertad de pensamiento que aportan esos estudios, y, por otro, desarrollar una adicción consumista a gran escala y a bajo precio. [Los calcetines de Primark, por Ruth Toledano]
Es de suponer qué se puede esperar ya del socioliberalismo. Buenas palabritas -es decir, nada- y una condena firme de la violencia, pero solo la de los débiles y los desharrapados.