papeles de subinformación

sábado, 31 de diciembre de 2016

hasta siempre 16.. salud y ventura para el 17

 
 

Cada vez más alejado de este mundo mainstream sobredimensionado, huero y decadente que no acierto a entender, ni ganas por intentarlo, desbordado de tanto cinismo. Pero esperanzado en las luces humildes de las que resisten, crecen y empujan en ese cambio no solo posible, sino sobre todo urgente y necesario. Bienaventurado 2017.
 

No nos vamos, SALTAMOS



jueves, 24 de noviembre de 2016

el linchamiento (de doña Ética)


Vergüencita Ajena, el Musical.

Qué certero fue Debord en su descripción de esta fase capitalista de la sociedad del espectáculo -no solo mediática- en la que tan de lleno hemos entrado. Cada día más. El oscurantismo espectacular se hace carne en el infinito e insoportable cinismo de los judas que hoy pretenden blanquear hasta el ridículo la imagen de quien hasta ayer huían como de la peste, en esos que nunca ven "cacería y ensañamiento" en la represión del disidente, la exclusión social y el saqueo planificado y constante -a manos llenas- del bien común. Es el árbol del ahorcado en el Partido de los Trabajadores que vive su moralidad en diferido en forma de simulación: Santa Rita buena, mártir. Ítem el esperpento más espantoso pero tan cañí: ni ética ni estética ni se la espera. A todos esos que -con la mala conciencia mordiéndoles la sesera- le echan el muerto al resto -sin renunciar a su grosero uso político- hay que pedirles encarecidamente que, para rematar la jugada, le hagan el auténtico homenaje que con todas las de la ley se merece.

El respeto a los muertos o el humor negro, según se mire.

viernes, 11 de noviembre de 2016

el triunfo del esperpento, síntoma del desencanto global


¡Mangarranes del mundo, uníos!

El triunfo de yes we Trump no sorprende: canibalismo económico global, sucesivas doctrinas del shock, estado de excepción permanente, colapso social, grandes dosis de ignorancia, embrutecimiento y pasividad, manipulación mediática como norma, un sentimiento transversal y creciente de malestar, rencor y desencanto, y miedo, mucho miedo. Todo al mismo tiempo que, para llenar el vacío oscuro de unas existencias cada vez más precarias en todos los sentidos, un año más se baten plusmarcas de la inmolación en el altar del híperconsumo y el despilfarro de recursos con delirios como el Día del Soltero o el Black Friday. El desguace del común (y del planeta), patrocinado por un neoliberalismo sin alma, narcotizado por la sociedad del espectáculo y disciplinado con la dictadura financiera como horizonte cortoplacista (una dictadura ecofascista en su horizonte final), es la enfermedad. Trump o el Brexit son solo el síntoma.

Porque es evidente que, a pesar de algunas luces sorprendentes y de resilencia frente al futuro gobierno de los Estados Unidos de las Tinieblas, con el abrazo amoroso de los demócratas al oso neoliberal -o los socialdemócratas, o lo que quede de eso, en Europa- empezó todo. Naomi Klein examina con claridad el fondo de la cuestión:
Aquí está lo que necesitamos entender: hay un infierno lleno de gente que está sufriendo. Bajo las políticas neoliberales de desregularización, privatización, austeridad y acuerdos corporativos, su nivel de vida ha caído en picado. Han perdido sus trabajos. Han perdido sus pensiones. Han perdido gran parte de la red de protección que solían utilizar para hacer que esas pérdidas fueran menos aterradoras. Ven un futuro para sus hijos incluso peor que su precario presente.

Al mismo tiempo, han presenciando el ascenso de la clase de Davos, una red hiperconectada de millonarios procedentes del sector bancario y tecnológico, líderes electos que están terriblemente cómodos con esos intereses y estrellas de Hollywood que hacen que todo parezca insufriblemente glamuroso. Los que sufren no están invitados a formar parte del éxito, y saben de corazón que este aumento de riqueza y de poder está, de alguna manera, directamente conectado con el crecimiento de su deuda y de su indefensión.

Para la gente que veía la seguridad y el estatus como un derecho de nacimiento –esto significa para la mayoría de hombres blancos– esta pérdida es inaguantable.

Pero no solo. Junto al gran repudio de todo lo establecido que significa la (supuesta) derrota de la plutocracia representada por los Clinton, se abren nuevas incógnitas, algunas de ellas muy gatopardianas:
No sabemos si Trump será sacado por aquellos cuyos negocios son una guerra interminable, como fue JFK, o si puede ser domesticado por los imperativos marciales del imperio. Sospecho que esto último.

No sabemos si el gran capital irá a la huelga, negándose a financiar los masivos déficit del gobierno, o si se contentarán con los impuestos más bajos de Trump sobre el capital y sus ganancias. Los resultados nocturnos del mercado de valores no son alentadores.

No sabemos si ésta es la sentencia de muerte al medio ambiente y cualquier esperanza de detener la destrucción del planeta causada por el bombeo de 12.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera cada año.

Racismo. Nacionalismo. Misoginia. Anti-intelectualidad. Autoritarismo. Ésas son las acciones de Trump, sin remordimientos. Lo único que sabemos es que hemos experimentado un cambio tectónico de proporciones rooseveltianas, sólo que en esta ocasión a la derecha, y no a la izquierda.

Hemos visto dos de ésos en el siglo pasado. Uno fue en 1933, en Alemania, es decir, Hitler. El otro fue en 1980 en los Estados Unidos, es decir Reagan. Honestamente, no sabemos lo suficiente sobre Trump para saber cuál será, o si será algo totalmente diferente. Sólo el tiempo dirá.

Pero no será un retorno a los negocios como siempre.

Desgraciadamente, el tiempo para ensayo-error en la construcción de alternativas cada vez es más limitado. Y tal vez aún más con desgarramantas y esperpentos al mando. Afortunadamente, contamos entre nosotros con expertos que nada tienen que envidiar a Donald:


sábado, 5 de noviembre de 2016

el desencanto


Carcajadas de ultratumba. Cayó el telón.

En 1976 se estrenaba el valioso documental de Jaime Chávarri que diseccionaba las relaciones familiares del clan Panero y revelaba, por ende, el cinismo, el atavismo y la decadencia de la dictadura franquista. Hoy la película es otra, pero apenas ha cambiado el fondo de la trastienda. El desengaño paulatino, y finalmente brutal, del régimen transaccional que la sustituyó -enmarañado a su vez en esta fase senil del canibalismo económico- parece estos días jugar con todas las cartas sobre la mesa. Es como el descubrimiento abrupto de la madurez, que tiene algo de desesencanto vital, un poco de ese vacío que llega cuando expira la fiesta y ponen las aceras al amanecer.

La abstención socioliberal, más el apoyo del sector del cuñadismo indignao, para mantener el (des)gobierno de Don Tancredo ha evidenciado que la convergencia del partido único en un Gran Partido del Orden es ya total y completa, sin calibrar en modo alguno -excepto el sufrimiento por mantener sus migajas- las consecuencias a medio plazo para el común. Dando lugar, entre otras, a patéticas intervenciones en tertulias de la Democracia Orgánica en busca de la ortodoxia perdida, como las del señor de la patada en la puerta. La confesión (interesada) de Pedro el Breve ha desencandenado el desencantamiento absoluto sobre un (ex)PSOE -y el sistema que sustenta- que, más allá de esta súbita muerte accidental, lleva décadas practicando el harakiri, pasándose por el artículo 135 las verdaderas necesidades de su electorado.

Cuando todo es mentira. Y lo sabes.

Hace una década me (auto)despedí del periodismo mainstream aldeano, asqueado y desencantado de una profesión pésimamente gestionada, muy precarizada, cutre, abrasiva, manipulada y cortoplacista. Y desde entonces esa mala prensa no ha hecho más que empeorar -dominio de la mafia financiera, 11.000 despidos y conversión en aparatos agónicos de propaganda del sistema, como analizan en el muy recomendable monográfico El periodismo acosado de eldiario.es-, excepto en el floreciente sector del periodismo comprometido y activista. El titular sobre la (falsa de toda falsedad) "retirada de la reválida" en la portada de El País del pasado viernes 28 de octubre ilustra a la perfección el sumidero en el que se ha sumergido y mucho sumergido el Ministerio de la Verdad.

Y así, desilusión tras desilusión hasta la victoria final, entre unos y otros para mantener un relato que ya solo suena a cuento (pero también a historias de terror), criminalizando la protesta un poco más cada día que pasa aunque no pase nada, preocupados por nuestras cosas despreocupados por las cosas que suceden junto a nuestra puerta, negando lo innegable, mirando el dedo y no la luna, matando el tiempo en vanguardias, purismos, verticalismos y narcisismos mientras aplaude con las orejas el ecofascismo que viene, podemos seguir con las trampas al solitario, haciendo como que no ocurre nada, con el piloto automático, desencantados de habernos conocido.


La flor y la nata de la intelectualidad orgánica. El teatrillo del régimen.

lunes, 24 de octubre de 2016

¿violencia?.. violencia eres tú


"El derecho a la libertad de expresión no es más que una ilusión si no se da en situación de igualdad. Ante la falta de medios frente al lobby mediático reivindicamos la protesta social como la última vía para hacernos escuchar"


¿Qué es violencia?, dices, mientras me saqueas, me desahucias, me precarizas, mientras clavas en mi espalda tu porra azul,
¡Qué es violencia! ¿Y tú me lo preguntas?
Violencia... eres tú..

sábado, 15 de octubre de 2016

la barraca: feria del libro crítico



Feria del Libro Crítico, La Barraca
Logroño, Octubre 2016

El libro, una extensión de la memoria y la imaginación, un instrumento de comunicación de la fantasía, una herramienta de comprensión que apunta a inspirar los cauces de nuestra acción: el libro como portador de las armas de la crítica. Y la lectura, un nutritivo entretenimiento que requiere esfuerzo, paciencia y voluntad, un momento de relajado placer que establece puentes espacio-temporales, un anclaje de la atención intelectual y emocional en la era de las frenéticas tecnologías de la velocidad: la lectura como lumbre que aviva el deseo de conciencia de lo que acontece a nuestro alrededor y la conciencia reflexiva de aquello que deseamos.

'Construir una barraca' era la admirable visión de Lorca en el albor de la Segunda República: salvar el teatro clásico español poniéndolo a disposición del 'pueblo más pueblo', de la gente campesina. Inaugurando una biblioteca en un pueblo de Granada, el poeta-dramaturgo declamaba, 'bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan, que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social'.


En esta Feria La Barraca reuniremos un elenco de librerías peninsulares para poner a disposición de los viandantes logroñeses propuestas editoriales de interés, y ofreceremos una serie de conferencias que pretenden profundizar nuestro pensamiento en algunas cuestiones que reclaman nuestra atención: el colapso de la sociedad industrial, las alternativas pedagógicas, los rastros de la historia riojana, las truncadas expectativas de la generación del Desencanto, el discernimiento de las cuestiones de género o los relatos cautivos de las migrantes que llegan a nuestro país.


'El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho', decía El Quijote.

jueves, 29 de septiembre de 2016

señales



Mientras sigue la tragicomedia en la clase burocrática, abstraída en la metafísica economicista y el oscurantismo espectacular, enredada en cómo salvar sus muebles y mantener las migajas caídas desde el orden financiero, los síntomas -como si no hubiera suficientes ya- del combo desvarío humano y catástrofe ambiental empiezan a ser muy preocupantes. La cultura del crecimiento sin respeto ni umbral, del delirante y cortoplacista despilfarro de recursos, del grado de inconsciencia e indolencia al que estamos llegando, tiene un paradigmático caso en el festival musical de Glastonbury, donde tiendas y muchas otras pertenencias son abandonadas a la finalización del evento, como si hubiera llegado el apocalipsis. Todo ello al mismo tiempo que centenares de miles de personas huyen día tras día del horror de guerras, fanatismo y miseria para alcanzar el paraíso zombi:


Para saber con qué nos estamos jugando los cuartos y cómo la realidad más temprano que tarde nos acabará desbordando, tres datos, de esos que no abren telediarios ni especiales informativos:

Para incrédulos e indiferentes, acudan al experto:


sábado, 20 de agosto de 2016

el payaso

Dicen que va a haber debate de investidura: si los cuñaos y los sepultureros no se ponen de acuerdo, propongo candidato. El PAYASO. Te chorará y te fustigará, se reirá en tu cara, con una impunidad cristalina, pero sin dobleces ni complejos, con toda la piel..


Seguramente la solución más apta hoy, cuando los árboles no te dejan ver el bosque..:
[...] la inercia en Turquía, tras el golpe de Estado, coincide, al menos parcialmente, con la vivida en España en los últimos años, siendo la diferencia más importante, a mi juicio, que la deriva autoritaria y de acumulación de parcelas de poder se ha ejecutado en España de un modo más progresivo y sibilino, en ocasiones mediante la perversión de la legalidad vigente, en otras simplemente empleando con maestría los propios resortes del poder, mientras que en Turquía se han conducido con la sutileza con la que el protagonista de La matanza de Texas manejaba la motosierra. [La 'erdoganización de España', por Jaime Montero]

miércoles, 10 de agosto de 2016

espíritu olímpico



De la serie héroes anónimos, apestados olímpicos: el tercer hombre..
No seamos cómplices tampoco nosotros. No consintamos que la memoria de los héroes, como Peter Norman, se pierda en el olvido.

domingo, 31 de julio de 2016

la juventud baila




Y mientras tanto, en el mundo real...
[...] La coyuntura que se nos viene encima, con un nuevo Gobierno fiel a la Troika y al IBEX35 que traerá nuevos recortes del gasto público en un contexto de desaceleración económica global, auguran una intensificación de los procesos de extracción de riqueza y explotación del trabajo vivo y la naturaleza, otra vuelta de tuerca a la proletarización de las clases medias y a la simultánea precarización del proletariado, una aceleración de la recomposición del poder de las élites que no transcurrirá sin resistencias, sin luchas e incluso estallidos sociales.En este contexto, las incongruencias de los programas económicos neokeynesianos y desarrollistas van a ser cada vez más flagrantes y evidentes, así que una de las tareas primordiales será la elaboración colectiva de un programa económico de transición postcapitalista que ponga las bases, no ya para una revolución eco-socialista “que teníamos que haber hecho ayer” (Jorge Riechmann dixit), sino simplemente para salvar (nos) lo más posible ante el colapso que viene de la mano de la conjunción de la crisis climática y ecosistémica, el declive de la extracción fósil y la superpoblación.
Sea como sea ese programa, la redistribución de la riqueza será uno de sus ejes fundamentales, el combate de la brutal desigualdad económica no es sólo una cuestión de justicia social sino también de salvación ambiental, y por ello será uno de los campos más abonados para la lucha colectiva en los años que vienen. [...]
[Más y, sobre todo, mejores, artículo clave de Fernando Llorente Arrebola en Diagonal]

martes, 19 de julio de 2016

vivir la utopía



El documental Vivir la utopía -dirigido por Juan Gamero para TVE en 1997- fue proyectado esta noche en el patio de CNT Logroño para conmemorar el 80 aniversario de la revolución social española. Imprescindible documento frente a la apabullante parálisis de la desmemoria actual.

viernes, 17 de junio de 2016

la batalla de Francia



De nuevo, Francia se convierte en el epicentro de la revuelta global contra el canibalismo realmente existente. El país galo vive un tiempo crucial, mucho más allá de la transmisión parcial por los canales habituales de la casta mediática de cuatro imágenes espectaculares de disturbios en manifestaciones o de altercados protagonizados por los integristas etílicos del fúmbol, ausente de una necesaria y urgente contextualización:
Aunque no lo encuentres en la prensa, en Francia se viven importantes jornadas de protestas contra la reforma laboral. Desde finales de febrero y tras la Huelga General del 31 de marzo, organizaciones de trabajadores y estudiantes unidos a los movimientos sociales como la Nuit Debout, protagonizan episodios de desobediencia civil.

Por todo el país miles de personas en pie en manifestaciones y piquetes. Se han cortado accesos a ciudades y se viven episodios de dura represión por parte del gobierno contra su gente. Pero cada vez más personas se suman a las manifestaciones y las protestas, como frente a la asamblea Nacional de París o la asamblea de indignados de París, en la plaza de la República.
[seguir leyendo: Plazabierta]
La batalla de Francia revela justamente la trascendencia inversa a la cobertura de los medios mainstream de (in)comunicación masiva: una silenciada y amplia protesta obrera y popular para tratar de detener las crecientes amputaciones en derechos y libertades, no sólo laborales, de nuestro país vecino. Con acciones imaginativas y contundentes -como la huelga de electricidad, cortando el servicio a las empresas y restableciéndolo a los hogares pobres- en la lucha contra la contrarreforma laboral o con la apelación a la desobediencia civil general desde el movimiento NuitDebout para lograr una transformación social profunda. Más de un millón de personas se manifestaron el pasado 14 de junio, pero sólo los actos violentos fueron noticia, en especial los relacionados con la Eurocopa, como otra parte más del espectáculo.

Francia, el país que en varias ocasiones ha ilustrado la lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad, en definitiva por la dignidad del ser humano y la democracia -la buena, no el sucedáneo, por decirlo suavemente, en el que estamos-, el territorio de la revolución, la comuna, la resistencia antifascista -bien nutrida por el exilio español- y el mayo del 68, es hoy una de las últimas trincheras europeas frente a la violenta guerra total del capitalismo neoliberal crepuscular y caníbal contra el común. Significa también la disconformidad y la crítica a la militarización y el estado de sitio impuesto con la excusa del terrorismo yihadista. Y finalmente representa la resistencia de una parte del sindicalismo -y todo lo que eso significa sobre la organización presente y futura entre los trabajadores- que se niega a arrodillarse ante los gobiernos limpiabotas de la dictadura financiera.


Porque conviene saber el por qué del inicio de la protesta y la negativa sindical y social a un nuevo y monumental trágala por parte de un ejecutivo a la deriva nominalmente socialista, ideológicamente socioliberal, efectivamente neoliberal -de un partido hermano de ese PSOE moderado y práctico (sic) del prefabricado Sánchez que dice llamarse izquierda y no lo es; de una socialdemocracia convertida en una mercancía más que lleva años muriendo en Europa por su absoluto servilismo al capital- que está haciendo el trabajo sucio a los grupos políticos que sí se encuadran en los parámetros originarios del ecosistema capitalista, liberal o neocon. No deja de ser una paradoja -¿ironías del destino o misión histórica de la socialdemocracia?- que el partido de los arribistas Hollande y, especialmente, Valls, sea el encargado de poner fin a más de un siglo de derecho del trabajo en Francia y, por ende, del resto de esa cloaca moral en la que se ha convertido hoy la Unión Europea:
Todo está en el artículo 1: Incluso aunque sólo sea por este artículo, todo el proyecto de ley El Khomri debe ser retirado. Es el cuestionamiento histórico,  teórico, jurídico fundamental de todo un siglo del Estatuto de los Trabajadores.

Para entender esto hay que saber que el Estatuto de los Trabajadores nació en 1910 después de la catástrofe de Courrières en el Paso de Calais, allá por 1906. Durante esta tragedia, 1.099 mineros perdieron la vida en el fondo de los pozos. El patrón había exigido que el trabajo se reanudase al cesar la búsqueda de sobrevivientes, de lo contrario el carbón polaco venía y debería cerrarse la puerta de las minas. Una docena de días más tarde, 13 sobrevivientes y luego uno más reaparecieron. El choque emocional fue tal que se decidió crear el Ministerio de Trabajo para que pudiera escapar de los requisitos del Ministerio de Economía.

La elección básica era adaptar el trabajo a la persona y no la persona al trabajo. Si se había exigido las 3 x 8 (8 horas de trabajo, 8 horas de recreo, 8 de descanso), no fue para complacer a los propietarios de las empresas sino a las personas, para que pudieran vivir con su trabajo.

Así que cuando el presidente Hollande anunció que iba a "adaptar el derecho al trabajo a las necesidades de las empresas", estamos ante una contrarrevolución conceptual.  No tiene nada de "moderna" y nada tiene que ver tampoco con la "crisis": es la vuelta al siglo XIX, mucho antes aún que 1906, en los inicios de los salarios post esclavitud cuando no había ni leyes ni cotizaciones sociales.

No tiene nada que ver con el empleo: François Hollande lo confesó el 21 de febrero de este año al precisar que la ley "no tendrá ningún efecto en términos de empleo durante varios meses. Sino que se trata de instalar un nuevo modelo social". No podía reconocer de mejor manera que el desempleo era un pretexto, y que de lo que se trataba era principalmente de romper con la legislación laboral vigente.

El proyecto llamado El Khomri es pues una puesta en cuestión ideológica ultraliberal de décadas de lucha de los sindicatos y de la izquierda para proteger a los empleados. Incluso la patronal ha quedado sorprendido de que este proyecto de ley vaya más allá de lo que ha defendido la derecha.

El gobierno Valls ha despreciado la capacidad de respuesta de los sindicatos de trabajadores, de la izquierda, aquí forzada a distanciarse del rechazo de todos los sindicatos. Pero es aún más despreciable, ya que se trata de unos principios libres y universales, no la forma de abusar de un puñado de empleados de la tienda de la esquina...

A lo largo de cien años, el Estatuto de los Trabajadores ha sido construido para que los derechos de las personas al empleo escapen de las exigencias ciegas del mercado, de la rentabilidad, de la competitividad. Este es un código excepcional, ya que está forjado de luchas y de sangre, de sudor y de lágrimas. Es el producto de 1920 a 1936, de 1945 a 1968, de 1995 a 2002, de huelgas, de ocupaciones, de manifestaciones, de negociaciones y de leyes de la República.
[seguir leyendo: artículo de Gérard Filoche en Sinpermiso]
Esta nueva declaración local de guerra a 18 millones de empleados franceses es lo que está causando, en palabras de la ignorancia, "molestias a los turistas, inestabilidad económica, inseguridad en las calles, daños a los bienes y las personas, caos y miedo", en referencia a las manifestaciones y acciones de protesta -cuando en realidad todo ello es consecuencia de la desgobernanza financiera-, llegando hasta el delirio de plantearse la prohibición de las manifestaciones, en línea con la apuesta de militarizar el país. En la agenda del colapsado capital global, la imposición de su pensamiento único -there is no alternative- y de un estudiado y dilatado programa reaccionario de recortes económicos, políticos y civiles -TTIP, deudocracia, austericidio, saqueo del bien común, estado de excepción permanente...-, incluyendo el asedio a los derechos laborales y el desguace del estado social, sigue siendo contestado -primavera árabe, 15M, Occupy...- y al mismo tiempo cada vez más duramente reprimida cada contestación, de manera policial directa, con el discurso indirecto del miedo o con medidas coercitivas desde gobiernos y agencias al servicio de la corporación del 1% -troikas, eurogrupos, bancos centrales- que trata de salvar sus muebles frente al desastre que viene. Esa gente espectral, organizados en la cleptocracia, reducidos sus planteamientos a la doctrina del shock, apóstoles de una decadente metafísica económica, arquitectos de una distopía ecofascista que quiere seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades y las del planeta.


Francia es hoy el centro de la crisis europea, no el Brexit, como indica sabiamente el corresponsal Rafael Poch desde París: "una eventual salida del Reino Unido es económicamente irrelevante (hay mucha exageración ahí), pero políticamente debilitaría la influencia de Estados Unidos, del que el Reino Unido ha sido el más solicito servidor, en el continente. Solo por eso harán cualquier cosa por evitarla, pero el verdadero problema está en Francia. Fue Francia, no Inglaterra, la fundadora de lo que se está desmoronando desde 2007. Y es aquí donde se decidirá la verdadera partida". En definitiva, la batalla de Francia representa un nuevo paso en el avance del desastre tras el fallido experimento griego y por eso significa también un rearme de dignidad y una nueva oportunidad para romper las viejas y las nuevas cadenas en el largo camino de la emancipación humana:
[...] El poder quería nuestra lucha local, sectorial, dispersada y reivindicativa. Le anunciamos que será global, universal, conjunta y afirmativa.

Nunca daremos lo suficiente las gracias a la Ley El Khomry por habernos devuelto el sentido de dos cosas que habíamos olvidado hace demasiado tiempo: el sentido de lo común y el de la afirmación. Ofreciéndole al arbitrio del capital latitudes sin precedentes, esta ley generaliza la violencia neoliberal, que golpeará de aquí en adelante de manera indistinta a todas las categorías salariales y les empujará a descubrir lo que tienen profundamente en común, la condición salarial, precisamente. Deshace así las diferencias que les tenía separados. Sí, hay algo profundamente común entre los Goodyear, los Conti, los Air France [...] entre Henry, el ingeniero súpercualificado de una subcontrata de Renault, que es despedible porque ha hablado demasiado sobre el documental Merci, patron! en su lugar de trabajo; entre Rajah y Kefar, asalariados precarizados de la sociedad de limpieza Onet, despedidos y reenviados a la miseria por una minúscula falta; y con todos los universitarios que contemplan a través de todos ellos lo que les espera; y los estudiantes de secundaria que les siguen de cerca. Podría alargar esta lista indefinidamente, puesto que la realidad es que en esta época que vivimos es interminable.

Por lo tanto, gracias, gracias sinceramente, El Khomry, Valls y Hollande. Gracias, sí, gracias. Gracias por haber empujado tan lejos la ruindad para que no tengamos otra elección que salir de nuestra somnolencia política. Para que nos tengamos otra elección que salir del aislamiento, y a veces del miedo, para juntarnos. Gracias también por habernos al fin abierto los ojos y hacernos ver que en el punto en el que estamos ya no hay nada que negociar, no hay nada que reivindicar, que todas esas prácticas rituales y codificadas están cayendo en lo grotesco. Dejémoselas, por tanto, a un cierto sindicalismo arrodillado a su reptación habitual. Nosotros estamos decididos a tomar otra vía, la vía que revoca los marcos, los roles y las asignaciones, la vía del deseo político que empuja y que afirma.

Creyendo continuar como siempre su pequeño camino amable al servicio del capitalismo neoliberal, la Ley El Khomry creía sin duda, que como tan habitualmente desde hace 30 años, entraría como mantequilla. No han tenido suerte. Ha dado en hueso. Sin darse cuenta ha traspasado uno de esos umbrales invisibles donde con una sola gota todo cambia. En griego eso es lo que catástrofe quiere decir, cambio. Y es verdad que es la catástrofe para este gobierno. Aquellos de los que esperaban que reivindicásemos de manera educada, no queremos ya reivindicar, aquellos que estaban separados se unen. Otras ideas nos vienen a la cabeza, ideas desconcertantes. Por lo tanto, en este sentido, la situación es catastrófica. Y puede ser que sea la mejor noticia política desde hace décadas. El primer gesto de la catástrofe --no el último, sólo el primero-- es un gesto de imaginación. Y es por eso que nos hemos reunidos esta noche aquí, para imaginar la catástrofe, traigámosles la catástrofe.


[extracto del discurso pronunciado por el economista y sociólogo Frédéric Lordon en la acampada de la Place de la République de París -la NuitDebout- el pasado 31 de marzo]

martes, 31 de mayo de 2016

momias, reptiles y prensa libre


Desde el país socioliberal de las momias, gracias a Mongolia

"No he visto a nadie que tenga más habilidad para abrir espacios nuevos, que tenga una comprensión de eso, y ahora está intentando articularse para que eso tenga la consistencia de institucionalizar. Pero él por sí mismo es un creativo, y un creativo irrepetible." (El Jarrón Chino del socioliberalismo sobre el Prometeo del emprendimiento)

Las momias del paraíso socioliberal realmente existente están marcando tendencia. González y Cebrián, Cebrián y González, vidas cruzadas, paralelas, símbolo de una época y balance de un régimen en tiempo de descuento. En el ocaso de sus días de vino y rosas, su papel de trovador de dictadores y comisionista en paraísos fiscales al asalto del combustible crepuscular es muy revelador. La patada a Escolar como colaborador de la SER por las revelaciones panameñas sobre el antiguo director del diario global ha motivado el silencio cómplice e incluso incomprensible de algunos periodistas de prestigio y la marcha dignísima y valiente de otros no tan conocidos.

La decadencia y la impunidad "no dejan cerco". ¿O tal vez sí?

Para estas y y el resto de momias del canibalismo neoliberal realmente existente en general y de la cleptocracia marca España -y sus altavoces mediáticos- en particular, lo verdaderamente preocupante ahora es Venezuela, esa provincia ultramarina con la que tapar sus mamandurrias nivel saqueo total:
Los ciudadanos están muy preocupados por la corrupción. La actualidad la marca la corrupción con el levantamiento del secreto del sumario para doce de las catorce piezas de la famosa trama Púnica. Y sin embargo los periódicos apuestan por Maduro y Venezuela.

No pueden ser tan torpes. Pero sí tan corruptos. La sombra de la podredumbre es alargada y sus raíces profundas. Vigilemos atentamente a los vigilantes. Por si fueran cómplices…
La tarta del fondo de reptiles en la tierra con nombre de vino. Fuente: Como Puños

Y es que la voz de su amo está para hablar de lo que hay que hablar, eso sí, pagado a escote entre todos. Un fondo de reptiles cuyo resultado más notable ha sido -como todo el mundo sabe- su reparto (nada) equitativo entre los sueldos de directivos y trabajadores y la precarización (hacia abajo, en continente y contenido) de la profesión. Libertad de empresa, con los límites que establezca el amo, que cercena la auténtica libertad de prensa, esa que practican medios como La Marea para tratar de desentrañar la mano que los altavoces mainstream nunca morderán: su proyecto de crowdfunding #YoIBEXtigo tiene como objetivo analizar a las 35 empresas que hoy conforman el selectivo IBEX35 que cotizan en la Bolsa española (Telefónica, Repsol, BBVA, La Caixa, Iberdrola, Acciona, Endesa, Inditex…) y los lobbies que conforman.

Una inciativa para descifrar las redes financierags que nos (des)gobiernan y desvelar todas esas amistades peligrosas de momias, reptiles, limpiabotas y propagandistas. Por eso está dirigida, muy especialmente, a quienes creen en la democratización de los medios de comunicación y apuestan porque sean propiedad de la gente, no de grandes corporaciones con agendas al servicio de los poderes que limitan y manipulan la información. Más de 2.000 personas ya lo hemos apoyado.

Pero también para aquellos androides que -lejos de enmendarse la plana dado el grado de alienación servil- deberían dejar ya de hacer el ridículo: