papeles de subinformación

jueves, 28 de agosto de 2014

pucherazo 2.0: alegoría del régimen


Modas locas: aparatos sin discurso.

Redescubriendo las cabinas telefónicas sin teléfono público. Así emergen ya en numerosos pueblos. Estructuras huecas, como armazón vaciado de sentido. Son la metáfora perfecta del viejo (neo)régimen y su colapso. Un cascarón sin contenido ni argumento.

El pucherazo electoral que se proyecta impresentable en las próximas semanas va en esa misma línea. Esta es la propuesta del Partido Único para aferrarse al mando y seguir velando sumisa por los intereses de la delincuencia organizada impune que lo dirige todo.

El búnker se atrinchera en la nada para expoliar, reprimir y salvar sus muebles. La falsa democracia se pudre entre tinieblas, homilías necias, adulterados autos de fe -como el del clan Pujol-, falsimedias de destrucción masiva y un asqueroso cinismo sin límites. Pero siempre, siempre, a las órdenes del hampa financiero global que tan bien representa la imputada capataz del FMI.

Tres artículos imprescindibles para comprender el momento:
Para destacar esta reflexión del primero: Pero volviendo de la dialectología de nuestra democracia, preciso es denunciar que la situación llega a un descaro extremo por lo que se refiere al machismo, el mundo laboral, la banca, la corrupción y las normas electorales. Lo que hoy se vende como política sensata de Estado no es más que la complicidad con un sistema de bandidos que se dedica a la libre extorsión. Es preocupante que las últimas campañas de intoxicación política estén encaminadas a confundir la simple decencia cívica con una ola antisistema y populista enemiga peligrosa del orden instaurado por una Santa Transición.

domingo, 10 de agosto de 2014

jueves, 3 de julio de 2014

normalidad democrática




Normalidad democrática Marca España.

Retener personas. Impedir la libertad de expresión.
Hacer llorar a un niño por portar una bandera tricolor.
Dejar menores en la puta calle. Aporrear y detener personas.
Vulnerar derechos humanos.

lunes, 9 de junio de 2014

patrimonio y estigma


#mirincóndeLaRioja: Cepas, Audis y #ChorizosDeLaRioja

Ser pobre da muy mala imagen. Y alimentarlos estigmatiza:


A los pobres se les esconde.
Por eso, este 9 de junio, ponga un pobre en su mesa.

jueves, 15 de mayo de 2014

#Feliz15M



Si te llega un sobre y no lleva cash, devuélveselo #enlabuenadirección.  #Feliz15M, díselo con #hamor.

#Feliz15M a toda esa buena gente que ha participado, animado y apoyado la búsqueda de un cambio real, urgente y necesario. Con agradecimientos a la labor diaria del régimen en sus injurias, leyes mordaza y campañas del miedo para tratar de evitarlo.

lunes, 14 de abril de 2014

memoria



Artículo 1.º   España es una república democrática de trabajadores de toda clase que se organiza en régimen de Libertad y Justicia.
Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
[...]

martes, 1 de abril de 2014

algo apesta



¿Lo hueles? Es el olor a fiambre de la Santa Transición.

Porque algo apesta cuando estos días los muertos vivientes de la CT, descompuesto el relato mitológico, han convertido en espectáculo el homenaje a una persona cuya integridad -poca o mucha, pero era- jamás alcanzarán ni a la altura de la suela de sus zapatos. Algo apesta cuando el silencio es la primera manta que les queda a burócratas y propagandistas del régimen para tapar el desarrollo de una gran movilización como el 22M. Algo apesta cuando se pasa de ningunear a denigrar las Marchas de la Dignidad para caldear previamente el ambiente. Algo apesta cuando la doble moral en el debate de la violencia se ha convertido en el principal ingrediente de su argumentario tóxico. Algo apesta cuando curiosamente se producen altercados una y otra vez a la hora de abrir telediarios o prefabricar primeras planas. Algo apesta en (des)gobiernos y falsimedia cuando sirve para manipular el enorme grado de participación y disolver el sentido de la protesta:
En algunas portadas de los diarios de este domingo las Marchas de la Dignidad aparecen recortadas, estigmatizadas o ninguneadas. Mientras, una muerte que aún no se había producido acaparaba más atención que las marchas.
El discurso dominante se muestra más preocupado por la restricción del uso del coche en día de manifestación que por los seis millones de parados y los tres millones de niños en riesgo de pobreza. Importan más las marquesinas y los contenedores de las calles que el medio millón de desahucios y las personas amenazadas con perder su casa. El periodismo lleva una extraña deriva.


Algo apesta, en definitiva, cuando no queda otra estrategia que amedrentar, tergiversar, detener y estigmatizar la protesta. Algo apesta y mucho, cuando la mentira es el libreto habitual del régimen, hasta el punto de no creernos en ningún modo la versión oficial:
No nos creemos la versión oficial porque es el ministro Fernández Díaz, ese ministro, el de la “ley mordaza”, el de las vallas de Melilla, el de las mentiras sobre los inmigrantes ahogados mientras recibían disparos de pelotas de goma, ese ministro, el que defiende la actuación de los antidisturbios en Madrid y acusa a los manifestantes de atacarlos. ¿Es que piensa que le resta un mínimo de credibilidad?
Lo que pasó el sábado en Madrid es un gravísimo punto de inflexión en la ya intolerable represión del derecho a la protesta y a la manifestación. Es el peligroso estiramiento de la tensión entre una ciudadanía pacífica y un Gobierno de creciente sesgo dictatorial, tensión que no se ha vuelto definitivamente insostenible gracias al aguante, a la resistencia, a la templanza y a la responsabilidad de esta ciudadanía. Pero disparar pelotas de goma en una plaza con miles de personas, muchas de las cuales son ancianos y niños, se parece demasiado a una declaración de guerra. Viene a decir: “Podéis ser más de un millón y ser pacíficos. Nosotros diremos que sois violentos y que no pasáis de 4.000. Pero eso no es todo: vamos a disparar y podemos dar en la cara a vuestros hijos. Así que os lo pensáis antes de volver a la calle. Porque vamos a por vosotros, coño”.


Algo apesta y mucho, porque suceden demasiadas cosas raras para enturbiar una masiva manifestación pacífica. Algo apesta cuando hay evidencias de que unos cuantos alborotadores tienen toda la pinta de infiltrados, oficiales o paraoficiales. Algo apesta cuando hay una extraña descoordinación en el desorbitado (y anunciado a todo bombo) despliegue policial y se deja aislado -para convertirse en la diana principal de los altercados- a un grupo de quince antidisturbios de un dispositivo total récord de 1.700. Algo apesta cuando, tras conseguir que la violencia sea la protagonista informativa, todavía se tiene que lanzar una penosa y zafia guerra sucia con pruebas falsas para tratar de criminalizar (aún más) una de las mayores movilizaciones de los últimos años. Algo apesta cuando una vez más no se dan las verdaderas cifras de heridos, se producen detenciones aleatorias con trato degradante y hay un ingreso en prisión sin pruebas. Apesta, apesta casualmente a cloaca, apesta a montaje para desacreditar un movimiento organizado desde abajo, sin cobertura mediática ni institucional. Y apesta, demasiado, cuando ya hasta la propia guardia pretoriana puede estar siendo utilizada como carne de cañón:
Todo esto me lleva a pensar que se ha utilizado a los policías como carne de cañón para disparar de muerte a la protesta. Con un Gobierno instalado en la mentira y tantas circunstancias sospechosas ocurridas en el 22M, me resulta difícil creer que se deban solo a "errores humanos" como sostienen fuentes oficiales. Demasiados errores juntos parecen un acierto premeditado. Los antidisturbios deberían empezar a cuestionar a quienes les utilizan como carnaza por un sueldo de saldo. Muchos ciudadanos hace años que sabemos que nos usan como carne de cañón.


Algo apesta hasta el desmayo, cuando desarmada la (presunta) concordia transicional -esa que en agosto de 2011 convirtió la Constitución en papel mojado- se establecen nuevos consensos, el orden y la condena de la violencia (ojo, la de los manifestantes):
Queda clara cual es la prioridad. Renta básica, auditoría de la deuda, derechos... muy bonito todo, sí, ¿pero condenas o no condenas?
En el telediario de La Sexta del día siguiente estaban totalmente en la misma onda. Su noticia sobre la rueda de prensa del equipo legal de las marchas llega a insistir hasta tres veces en el mismo tema.
La cosa empieza con el “eso sí, no hemos escuchado ni una palabra de condena para los violentos que reventaron su protesta” de la presentadora tras resumir la opinión de los organizadores sobre lo ocurrido. Tras unas declaraciones recogidas en el acto la redactora añade “pero no condenan ni explican las agresiones salvajes que sufrió la policía”. La noticia se cierra con la opinión de los convocantes sobre la violencia en la actuación de los antidisturbios que es matizada con un “pero sólo la del lado policial”.
En la rueda de prensa que da pie a la noticia se dijo que los manifestantes heridos fueron 108, y no la treintena de la que se había venido hablando. También se habló de los heridos de gravedad: el que ya había perdido un testículo y el chico que finalmente ha perdido la visión de un ojo, según se ha confirmado hoy. Se denunciaba también que la única persona que continúa detenida lo esté sin pruebas.
Nada de esto tuvo espacio en la noticia. Tampoco el hecho de que el representante de las marchas condenase “sin paliativos” la violencia.
A cambio, el apestoso silencio de los grandes medios de comunicación y de todos aquellos que dicen llamarse periodistas -cuando en realidad hoy día sólo se dedican a lustrar zapatos de los cleptócratas- tras las agresiones a siete reporteros por fotografiar una detención el pasado 29 de marzo. Sí, tan hediondo como su indiferencia hacia la impunidad absoluta y los abusos del poder que los amamanta.

La guinda, con otra fragancia. Una entrevista y dos análisis para la reflexión:

jueves, 20 de febrero de 2014

rueda de prensa



1. Acto privado -y privativo- de (in)comunicación unidireccional para convidados de piedra en el que no caben preguntas ni periodistas.
2. Evento propagandístico donde no hay espacio a reventadores que sólo quieren armar follón y para evitarlo se llama a la policía.
3. Canal habitual del dictado oficial y la sumisión profesional establecida en los convenios de censura previa, donde siempre prima la libertad de empresa sobre la de prensa.
4. Telealocución totalitaria vía pantalla de plasma.
5. Externalización de la información.

lunes, 10 de febrero de 2014

#enlabuenadirección


"Hacemos como que no pasa nada,
y lo que está pasando es la demolición del mundo"
[Jorge Riechman]

Que algo va mal, no cabe ninguna duda. La sucesión de agresivas borrascas en modo ciclogénesis explosiva ha pasado de ser algo anecdótico a convertirse en el parte meteorológico nuestro de cada día. Un concepto desconocido hace cuatro años hoy es corriente. El fenómeno climático tiene igualmente su paralelo en lo social.


El huracán absoluto del régimen -con la legitimidad en el vertedero- para propulsar en la buena dirección la impunidad, la disciplina social, el saqueo del común y el fin de cualquier atisbo de oposición empieza a encontrarse con respuestas más contundentes que la resistencia pasiva, como hemos visto en Gamonal. En Lavapiés, el pasado 31 de enero numerosas personas trataron de impedir el demencial desahucio de un enfermo crónico con discapacidad total que acabó con varias cargas sin previo aviso, cuatro detenidos (el propio desahuciado, la mediadora y dos fotoperiodistas) y el apedreamiento de los vehículos policiales cuando salían del barrio madrileño.


Ya no son noticia las personas detenidas o apaleadas que manifestación sí y otra también sufren en primera línea la deriva policial para aplicar sin taxativos la doctrina del shock y la política del miedo a la queja. En Valladolid, durante el circo de la convención del Partido Único, una brutal carga para impedir una protesta pacífica frente a un restaurante donde seguía la fiesta terminó con tres personas detenidas y cinco heridas, varias de gravedad y una muy grave al provocarle un ictus. Además de las habituales presiones y mentiras de las autoridades del ramo para justificar lo injustificable. Aunque usted no lo sepa, miles de personas salieron a la calle en dos ocasiones para rechazar y denunciar este nuevo episodio de abusos y represión.


El silencio mediático o la minimización -cuando no directamente la manipulación- de los hechos realizada desde los medios más voceros del régimen, es ya una constante. No hay derecho a la contestación porque no será televisada. Pero tras las victorias de Gamonal, la huelga de barrenderos y la Marea Blanca en Madrid, el empoderamiento colectivo se extiende para hacer frente a la dictadura económica (y, en breve, política). Los escándalos financieros, las complicidades institucionales y las enormes corruptelas desbordan noticiarios y portadas, a pesar de que traten de echar paladas de descaro, cinismo y déficit extremo de sentido del ridículo. Porque la gestión del asunto de la sede del PP en La Rioja y sus cuentas es, como poco, de vergüenza ajena. Las respuestas al requerimiento judicial, como en el caso Nóos van, efectivamente, en la buena dirección: la indecencia y la amnesia ya son tendencia.


martes, 31 de diciembre de 2013

sábado, 5 de octubre de 2013

entre todos


Entre todxs, así, sí se puede.

Es éste el pretendido título de un programa mezquino y denigrante en las sobremesas del primer canal de la televisión pública. Un espacio que eleva a virtud la caridad, escondiéndola (manipulada) bajo la mucho más generosa solidaridad, y apelando a un sentimentalismo vacuo y sensacionalista. Un engendro que pone de manifiesto que es lo que entienden por servicio público los actuales burócratas del ente audiovisual, más preocupados por sostener la propaganda del régimen y su actual discurso del espejismo económico de la recuperación. No es casual que el colectivo de trabajadores sociales se haya opuesto rotundamente a participar en este esperpento y pida su retirada:
El Consejo General del Trabajo Social no se opone a la solidaridad, a que los ciudadanos contribuyamos con nuestras acciones cotidianas a ayudarnos entre nosotros. Pero esa ayuda nunca debe sustituir el sistema público de protección social, como está ocurriendo. Desde hace ya más de un año, los y las trabajadoras sociales estamos denunciando un desmantelamiento orquestado del Estado de Bienestar, que se ha acelerado en los últimos meses. Los recortes y eliminación de las partidas sociales en los presupuestos (como el plan concertado), el endurecimiento de los requisitos para obtener ayudas y los cambios legislativos aplicados (muy patentes en la Ley de Dependencia) y los que están en trámite parlamentario (la reforma de la Administración Local eliminará los servicios sociales municipales) son algunos ejemplos. 
En su lugar, el Gobierno está ejecutando una campaña, de hechos y mediática, para justificar el sistema de beneficencia preconstitucional, que con tanto esfuerzo se superó
Si éste es el camino a seguir, ¿para qué queremos al Estado? Si el mensaje que lanzan -y la estrategia que lo ejecuta- es búscate la vida, ¿por qué seguir manteniendo parásitos e intermediarios? Cada día está más claro que no necesitamos en absoluto a la casta que nos (des)gobierna, que somos muchos más y podemos organizarnos sin ellos en lo común. Sí, entre todos, sin ellos, podemos hacerlo. Si los delitos de la cleptocracia prescriben o no se pueden demostrar (porque se destruyen), si sus jefes son insaciables o los favores son de alto copete (porque el agujero negro es enorme),  si el austericidio nos arrastrará a la absoluta pobreza prácticamente a la mitad de la población o la solución pasa por las recomendaciones de la ONG del canibalismo del capital, si pagar por cagar va a convertirse en una experiencia única por tener un valor añadido o morirse puede ser una traca de fuegos artificiales, si es más indignante que le roben un partido al Elche o nos levanten los Juegos del Hambre que el nuevo copago a los enfermos crónicos, si tragar y tragar y tragar parece ser la única senda, ¿de verdad hay que seguir derrotados y obedeciendo?

La lógica neoliberal lleva generaciones aplastando conciencias, inserta ya en el gen cultural humano, ese que circunscribe todo y a todos en mercancía. Una convención mental de valor de uso y cambio mucho más poderoso que cualquier ejército de ocupación. El capitalismo sigue triunfando. O no: