Normalidad democrática Marca España.
Retener personas. Impedir la libertad de expresión.
Hacer llorar a un niño por portar una bandera tricolor.
Dejar menores en la puta calle. Aporrear y detener personas.
Vulnerar derechos humanos.
papeles de subinformación
En algunas portadas de los diarios de este domingo las Marchas de la Dignidad aparecen recortadas, estigmatizadas o ninguneadas. Mientras, una muerte que aún no se había producido acaparaba más atención que las marchas.
El discurso dominante se muestra más preocupado por la restricción del uso del coche en día de manifestación que por los seis millones de parados y los tres millones de niños en riesgo de pobreza. Importan más las marquesinas y los contenedores de las calles que el medio millón de desahucios y las personas amenazadas con perder su casa. El periodismo lleva una extraña deriva.
No nos creemos la versión oficial porque es el ministro Fernández Díaz, ese ministro, el de la “ley mordaza”, el de las vallas de Melilla, el de las mentiras sobre los inmigrantes ahogados mientras recibían disparos de pelotas de goma, ese ministro, el que defiende la actuación de los antidisturbios en Madrid y acusa a los manifestantes de atacarlos. ¿Es que piensa que le resta un mínimo de credibilidad?
Lo que pasó el sábado en Madrid es un gravísimo punto de inflexión en la ya intolerable represión del derecho a la protesta y a la manifestación. Es el peligroso estiramiento de la tensión entre una ciudadanía pacífica y un Gobierno de creciente sesgo dictatorial, tensión que no se ha vuelto definitivamente insostenible gracias al aguante, a la resistencia, a la templanza y a la responsabilidad de esta ciudadanía. Pero disparar pelotas de goma en una plaza con miles de personas, muchas de las cuales son ancianos y niños, se parece demasiado a una declaración de guerra. Viene a decir: “Podéis ser más de un millón y ser pacíficos. Nosotros diremos que sois violentos y que no pasáis de 4.000. Pero eso no es todo: vamos a disparar y podemos dar en la cara a vuestros hijos. Así que os lo pensáis antes de volver a la calle. Porque vamos a por vosotros, coño”.
Todo esto me lleva a pensar que se ha utilizado a los policías como carne de cañón para disparar de muerte a la protesta. Con un Gobierno instalado en la mentira y tantas circunstancias sospechosas ocurridas en el 22M, me resulta difícil creer que se deban solo a "errores humanos" como sostienen fuentes oficiales. Demasiados errores juntos parecen un acierto premeditado. Los antidisturbios deberían empezar a cuestionar a quienes les utilizan como carnaza por un sueldo de saldo. Muchos ciudadanos hace años que sabemos que nos usan como carne de cañón.
Queda clara cual es la prioridad. Renta básica, auditoría de la deuda, derechos... muy bonito todo, sí, ¿pero condenas o no condenas?A cambio, el apestoso silencio de los grandes medios de comunicación y de todos aquellos que dicen llamarse periodistas -cuando en realidad hoy día sólo se dedican a lustrar zapatos de los cleptócratas- tras las agresiones a siete reporteros por fotografiar una detención el pasado 29 de marzo. Sí, tan hediondo como su indiferencia hacia la impunidad absoluta y los abusos del poder que los amamanta.
En el telediario de La Sexta del día siguiente estaban totalmente en la misma onda. Su noticia sobre la rueda de prensa del equipo legal de las marchas llega a insistir hasta tres veces en el mismo tema.
La cosa empieza con el “eso sí, no hemos escuchado ni una palabra de condena para los violentos que reventaron su protesta” de la presentadora tras resumir la opinión de los organizadores sobre lo ocurrido. Tras unas declaraciones recogidas en el acto la redactora añade “pero no condenan ni explican las agresiones salvajes que sufrió la policía”. La noticia se cierra con la opinión de los convocantes sobre la violencia en la actuación de los antidisturbios que es matizada con un “pero sólo la del lado policial”.
En la rueda de prensa que da pie a la noticia se dijo que los manifestantes heridos fueron 108, y no la treintena de la que se había venido hablando. También se habló de los heridos de gravedad: el que ya había perdido un testículo y el chico que finalmente ha perdido la visión de un ojo, según se ha confirmado hoy. Se denunciaba también que la única persona que continúa detenida lo esté sin pruebas.
Nada de esto tuvo espacio en la noticia. Tampoco el hecho de que el representante de las marchas condenase “sin paliativos” la violencia.
![]() |
| y si nos quitan lo bailao? |
![]() |
| Entre todxs, así, sí se puede. |
El Consejo General del Trabajo Social no se opone a la solidaridad, a que los ciudadanos contribuyamos con nuestras acciones cotidianas a ayudarnos entre nosotros. Pero esa ayuda nunca debe sustituir el sistema público de protección social, como está ocurriendo. Desde hace ya más de un año, los y las trabajadoras sociales estamos denunciando un desmantelamiento orquestado del Estado de Bienestar, que se ha acelerado en los últimos meses. Los recortes y eliminación de las partidas sociales en los presupuestos (como el plan concertado), el endurecimiento de los requisitos para obtener ayudas y los cambios legislativos aplicados (muy patentes en la Ley de Dependencia) y los que están en trámite parlamentario (la reforma de la Administración Local eliminará los servicios sociales municipales) son algunos ejemplos.Si éste es el camino a seguir, ¿para qué queremos al Estado? Si el mensaje que lanzan -y la estrategia que lo ejecuta- es búscate la vida, ¿por qué seguir manteniendo parásitos e intermediarios? Cada día está más claro que no necesitamos en absoluto a la casta que nos (des)gobierna, que somos muchos más y podemos organizarnos sin ellos en lo común. Sí, entre todos, sin ellos, podemos hacerlo. Si los delitos de la cleptocracia prescriben o no se pueden demostrar (porque se destruyen), si sus jefes son insaciables o los favores son de alto copete (porque el agujero negro es enorme), si el austericidio nos arrastrará a la absoluta pobreza prácticamente a la mitad de la población o la solución pasa por las recomendaciones de la ONG del canibalismo del capital, si pagar por cagar va a convertirse en una experiencia única por tener un valor añadido o morirse puede ser una traca de fuegos artificiales, si es más indignante que le roben un partido al Elche o nos levanten los Juegos del Hambre que el nuevo copago a los enfermos crónicos, si tragar y tragar y tragar parece ser la única senda, ¿de verdad hay que seguir derrotados y obedeciendo?
En su lugar, el Gobierno está ejecutando una campaña, de hechos y mediática, para justificar el sistema de beneficencia preconstitucional, que con tanto esfuerzo se superó