papeles de subinformación

sábado, 5 de mayo de 2018

no es abuso, es violación



La Justicia española dice que no es violación, es abuso. Por lo tanto, 9 años de prisión, de los cuales ya han cumplido 2. Absueltos de agresión sexual.

Vivo en un país en el que no se considera agresión sexual que 5 hombres me metan de noche en un portal, agarrándome de las muñecas, cuando estoy en estado de embriaguez, aprovechando su evidente superioridad física y numérica. No se considera agresión sexual que me penetren simultáneamente – a mí y a mis 18 años – por la boca, por el ano y por la vagina mientras me graban con sus móviles. No se considera agresión sexual que, en esas condiciones, eyaculen dentro de mí y lo hagan sin preservativo. No se considera agresión sexual que ellos estén tan cachondos como eufóricos, jaleándose y pidiendo a gritos turno para metérmela, mientras yo no hago ni la más mínima muestra de estar disfrutando de la situación. Vivo en un país en el que no hay ni rastro de agresión sexual en que los que hablaban de que “hay que llevar burundanga, que luego queremos violar todos” difundan vídeos con contenido sexual en los que yo aparezco. Siete vídeos explícitos en los que se ve cómo me humillan y me vejan. No hay rastro de agresión sexual cuando, después de su fechoría, ellos se van a seguir la fiesta y a mí me dejan tirada en el portal, sin ropa, robándome el móvil antes de marcharse para que no pueda ponerme en contacto con nadie. Nada hace pensar que haya sufrido un agresión sexual aunque esté sola de madrugada, llorando en un banco de una ciudad desconocida, hasta que una pareja me encuentra y llama a la Policía. No hay agresión sexual aunque los guardias, el personal médico y mi estrés post-traumático digan lo contrario. No hay agresión sexual aunque, dos años después, siga necesitando asistencia psicológica. No hay agresión sexual porque la educación sexual en mi país nos la ha enseñado el porno.

Vivo en un país en el que la Justicia da carta blanca a violadores y asesinos y me dice que si siento que me van a violar, no puedo entrar en estado de shock. Tengo que gritar mucho, patalear una barbaridad y oponer toda la resistencia física que mi cuerpo me permita para que me hagan daño. Para que se me note después. Sangre, moratones y alguna fractura, como mínimo. Para que controle ese instinto de supervivencia que me sale en situaciones de pánico y, en vez de enfrentarme a esas bestias contra las que sé no puedo, decida volverme tan loca que mi asesinato pueda ayudar a que alguien ahí fuera crea mi versión. Vivo en un país en el que aceptar ser violada para poder seguir con vida no se entiende. “Si no quería que la penetraran entre cinco, ¿por qué no se marchó de allí?” De aquella ratonera. No puedo con uno, estando en plenas facultades, y quieren que pueda con varios, sin estarlo. Pero también vivo en un país en el que enfrentarme a mi violador, sabiendo las consecuencias fatales que puede tener, tampoco se entiende. “¿A quién se le ocurre plantarle(s) cara sabiendo que tiene todas las de perder?” Además, si les denuncio, me dicen que es mentira. Que les quiero joder la vida, aunque no les conozca de nada. Y si no les denuncio, me dicen que porqué no lo hago si es verdad. Que cómo soy tan tonta.

Vivo en un país en el que, haga lo que haga, las preguntas siempre me las hacen a mí. Supongo que la sociedad se centra en lo que yo hago (o dejo de hacer) porque todavía no tienen el valor suficiente para preguntarse a sí mismos qué estamos haciendo mal para que lo que me hicieron a mí, se lo hagan – con total certeza – a tres mujeres al día en España. Qué estamos haciendo mal para que sólo una de cada 8 mujeres violadas en nuestro país decida presentar una denuncia. Qué estamos haciendo mal para que sigamos siendo objeto de uso y consumo. Vivo en un país en el que todavía le debemos nuestro cuerpo a ellos. Se nos cosifica hasta la saciedad y, al final, somos eso. Sólo un cuerpo. Inerte. Un cuerpo. Sin vida. De hecho, mira hasta qué punto se nos cosifica que, aunque parezca increíble, muchos aún no tienen claro cuándo estamos disfrutando y cuándo estamos sufriendo. Les importamos tanto que no lo saben diferenciar. Sólo somos un cuerpo. Sin más.

Vivo en un país en el que sé que antes de tener 25 años, podré volver a encontrármelos en cualquier calle, en cualquier fiesta, en cualquier ciudad. A José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Ángel Boza y Antonio Guerrero (de izquierda a derecha en la imagen). Podré cruzármelos de nuevo y será entonces cuando todos los pedazos que intento reconstruir a diario, vuelvan a tambalearse. Por mí y por todas mis compañeras. Pero seguiré luchando con objetivo muy claro. Como decía aquella yaya, “que lo que no tuve para mí, sea para vosotras”. Hermanas.

NOTA MUY IMPORTANTE: No soy la chica de la violación de San Fermín, aunque podía haberlo sido. Sólo escribo en primera persona para que la empatía en este país despierte de una vez por todas.

miércoles, 25 de abril de 2018

mango



Si funciona así su Gestapillo interna, qué no harán con el país. Terrorismo financiero, mediático y social, como poco:
No son aficionados, son expertos. Guardar durante años el vídeo de una líder de la banda cometiendo un pequeño hurto. Filtrarlo a otro miembro de la banda que vende noticias. Que todo parezca un accidente. Y a seguir con el gran robo.                                           [Gerardo Tecé]


domingo, 22 de abril de 2018

libertad



#HolaDictadura: Esto está llegando a un punto que a día de hoy parece imposible que en la verbena de tu pueblo puedan tocar “Sarri Sarri” -algo habitual y libre en 1985- sin que el acto sea acusado de enaltecimiento del terrorismo. A ese grado de ”normalización” de autocensura, represión y esperpento nos están abocando los máster del universo.


viernes, 20 de abril de 2018

miércoles, 11 de abril de 2018

#NoCaso14N: esencia y existencia



Enorme artículo de Olivia García en Rioja2 sobre el #NoCaso14N, señalando el intento de escarmiento social y las contradicciones del montaje policial y jurídico que se han pretendido. Deseando estoy leer a todos esos tribunos de la provincia defensores del mundo libre que tanto tiempo dedican a trapos de colores, patrias, riñas de diputados, vinocracia o dar lustre a amos y patrocinadores, pero que apenas -o nada- han dedicado una línea a denunciar esta injusticia.

“Mi marido me pega lo normal”.
Lo “normal”, que diría el sheriff de las cargas del 14N.

jueves, 5 de abril de 2018

#NoCaso14N #JorgeyPabloAbsolución



“Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, fueron a detenerlo una mañana” [El Proceso, Kafka]

jueves, 8 de marzo de 2018

8M



Si estar en contra de un sistema que destruye la vida, discrimina a la mitad de la población humana y deja sin futuro a las especies del planeta al convertir todo lo que toca en mercancía, es ser anticapitalista, sí, soy ANTICAPITALISTA...

#HuelgaFeminista8M
  
Hoy se ha vivido una jornada histórica del feminismo en este pedazo del mundo. Lo que aquí está en juego es, ni más ni menos, que poner la VIDA en el centro, una vida que merezca la pena ser vivida, como pedíamos en el 15M.
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P.D. actualización 9/03/18: Un 15M feminista contra la derechización social

martes, 6 de febrero de 2018

resfriado terminal



Más que interesante artículo de Isidro López para orientarnos en la cíénaga financiera:

Caídas en los mercados: ¿ligero resfriado o enfermedad terminal?

Es pronto para valorar si este estallido va a sacar a relucir todas las debilidades del modelo de acumulación financiera de los últimos años, pero si no es este, será el siguiente.

Las caídas de la bolsa de Wall Street de anoche, que muy posiblemente se van a repetir hoy, seguidas de las réplicas en las bolsas de Asia y Europa, están haciendo pedazos lo que hasta ayer era un panorama de placidez autocomplaciente en el que los políticos y financieros de todo el mundo no han parado de congratularse de algo a lo que han decidido llamar "recuperación económica". No podemos sino estar de acuerdo en que llamarlo "intervención masiva y constante de los bancos centrales para evitar una nueva recesión" resultaba menos sexy.