papeles de subinformación

jueves, 9 de agosto de 2012

citius, altius, fortius... mortius



Las Olimpiadas abren todos los días los telediarios. Un circo que atiborra horas de espectáculo fastuoso y decadente, aplastando definitivamente la esencia del deporte. A pesar de todos los estereotipos y maniqueísmos habituales, parece claro que hacer un recuento diario de chapas es más relevante que informar sobre cómo se deja a los inmigrantes no regularizados sin asistencia sanitaria gratuita, el enorme crecimiento de las desigualdades sociales y su origen o las recetas del BCE en bajadas generales de sueldos, salario mínimo y prestaciones por desempleo. Y a pesar también de que se sabe -y apenas cuentan- varias cuestiones mucho más graves en relación con el millonario y pródigo evento: se ha producido el mayor despliegue militar en Gran Bretaña desde la II Guerra Mundial -en una suerte de ensayo contra futuras revueltas-, se han instalado de modo permanente millones de cámaras y otros dispositivos de seguridad y la zona olímpica ha sido declarada paraíso fiscal y monopolio para que campen a sus anchas multinacionales y patrocinadores. Motivos más que suficientes -y demócratas- para comenzar un informativo y ofrecer varios minutos de análisis en profundidad. Pero va a ser que no.


El totalitarismo corporativo lo empieza a cubrir todo, precediendo a un nuevo orden feudal, gracias a la generosidad y tesón máximos con los que les asisten los ejecutores del derrumbe, todo ese compuesto de (des)gobiernos e instituciones títeres o -directamente- golpistas. Y demos gracias, porque nuestro maltrecho blasón nacional afirma, el mismo día que inicia sus vacaciones, que "está encantado de trabajar y más en estos tiempos difíciles". Pero el festival de humor ha alcanzado la cota semanal con las declaraciones de los portavoces de guardia del partido único, cara A y cara B, sobre la expropiación de alimentos básicos en dos supermercados -"asalto" según el régimen- realizada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores:


Un partido de gobierno no asalta supermercados, un partido de gobierno cumple las leyes, un partido de gobierno tiene que dar ejemplo a los ciudadanos [cara A, Alfonso Alonso]

Que la ley se cumpla y se cumpla en todos los órdenes, también indudablemente por quien debe perseguir el delito desde el ámbito policial y judicial [cara B, Soraya Rodríguez]
La guinda del pastel la pone el casposo testimonio del inefable ministro de la (des)gobernación -el ordenanza en la detención de los "asaltantes"- que retrata a la perfección el interminable cinismo y el discurso hueco de los plutócratas:
No aspiramos a que haya paz en los cementerios, es evidente que tiene que haber una razonable conflictividad en unos momentos como estos. Lo que pasa es que el conflicto hay que encauzarlo de forma adecuada y de forma razonable para su solución. Y en un estado democrático y en una sociedad democrática, en un estado de derecho, ese cauce es la ley.
Pero la verdad es bien otra, porque un (supuesto) partido de gobierno no asalta los servicios públicos, no asalta los derechos de las personas, ni tampoco la radiotelevisión pública para manipular y borrar cualquier atisbo de independencia informativa. Sí, un partido de gobierno tiene que dar ejemplo a los ciudadanos, cumpliendo la ley -en todos sus órdenes- para garantizarles dignidad y bienestar. Y sí, desde luego, debe perseguir el delito: corrupción y redes clientelares mafiosas, pleitesía a la dictadura financiera, represión policial y política, transferencia de soberanía sin consulta popular, miseria, precarización y exclusión social generales... ¿seguimos? Ese cauce es la ley, pero ¿qué ley, la de los mercados? ¿Qué democracia, la que impone la farsa parlamentaria? ¿Y quiénes son los verdaderos ladrones? Porque, como se ha coreado en la calle, por qué mandan los bancos, si no los he votado y antes era Franco, ahora son los bancos. O porque, como alertaba la pintada de un parque de bomberos madrileño en el post anterior, si no hay justicia para el pueblo, no habrá paz para el gobierno.

Así que, respecto al conflicto -más allá de lo que pueda dar de sí la "cumbre social" de los sindicatos orgánicos, otra puerta puede abrirse con la iniciativa Ocupa el Congreso, de la Plataforma ¡En Pie!, prevista para el próximo 25 de septiembre-, escuchen bien:
somos la inmensa mayoría, somos el pueblo, tenemos razón, y no vamos a dejaros pasar.


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