underground73

papeles de subinformación

lunes, 25 de junio de 2018

humanos en jaulas



Cantaban ‘Manic Street Preachers’ que si tolerábamos abusos como estos, nuestros hijos serían los siguientes. Espectacular columna de Daniel Bernabé sobre el colapso ecofascista que viene por dejación popular y doctrina del shock..
El problema, lo que se suele olvidar, es que esta gente no atraviesa África, en un viaje lleno de peligros de un par de años, por gusto. Lo que se obvia es que la destrucción de los Estados sirio y libio ha sido una bomba de relojería para nuestra preciada integridad territorial. Lo que no se quiere ver es que nadie deja atrás su tierra, su familia, su cultura, su pasado, si no tiene razones poderosísimas, a menudo de vida o muerte. Quizá a usted no le agraden los inmigrantes, posiblemente a ellos tampoco les hace ninguna gracia tener que convertirse en uno.

El desastre, descontando muertes, familias destrozadas, explotación en la tierra prometida, es que estamos interiorizando que el crimen de clase, de pobreza, de extranjería, es un mal necesario. Acabaremos también en jaulas, agitando papeles ante soldados desconocidos, siendo un número más de una estadística indiferente.

sábado, 9 de junio de 2018

sábado, 2 de junio de 2018

estado de derecho y ya tal



La Audiencia Nacional condena a penas de 2 a 13 años a los ocho jóvenes de Altsasu

Durísimas penas a los acusados en el caso Altsasu. El Tribunal les absuelve de un delito de terrorismo pero emplea el máximo tipo penal para los ocho acusados.


Si no es terrorismo, ¿cómo es posible que un tribunal de excepción juzgue un asunto para el que no es competente y en vez de imponer unas penas más propias de una justicia medieval, política y vengativa, no devuelva inmediatamente este proceso a la audiencia provincial de Navarra? ¿Esto no es ilegal, no es prevaricación, no supone indefensión de los acusados además de una evidente injusticia?

viernes, 1 de junio de 2018

¿nos representan?



Adiós M. Rajoy, ahora podrás ver la Champions y leer el Marca sin ningún tipo de preocupación, si es que alguna vez la tuviste.. 
Que Rajoy no tiene respeto alguno por los ciudadanos ha quedado demostrado sencillamente con sus medidas de gobierno y con su participación en el tremebundo robo y destrucción de lo público. Pero ocho horas de sobremesa…

Ocho horas en las que se dirigían a él los representantes de millones de ciudadanos.

Ocho horas en las que él representaba, ante lo que estuviera bebiendo, a millones de ciudadanos. Representando a millones de ciudadanos ante la botella de un restaurante de lujo.

Ocho horas en las que quedaba retratado el hombre que ha gobernado este país, brutal retrato, inconcebible.

Ocho horas de pasmosa ausencia de un presidente del Gobierno durante los parlamentos de la moción que en el Congreso de los diputados decidía el futuro de millones de personas, no sólo españolas.

Ocho horas en las que también quedaba retratado un país, España, cuyo líder político más votado se solaza en un restaurante de lujo faltando a sus responsabilidades más básicas. (...)
[Ocho horas brutales,
espectacular artículo de Cristina Fallarás]

¿Hay alternativa por la vía de la representación parlamentaria?


viernes, 25 de mayo de 2018

balance mariano


Agítese bien antes de usar.

Festival del humor.

Ascopena en las Españas.

César Strawberry lo resume a la perfección; el gobierno mariano ha supuesto un recorte brutal e inaudito de derechos y libertades fundamentales, dentro de una ofensiva perfectamente planificada y en connivencia con el poder judicial, que vulnera los convenios suscritos con la Unión Europea a los que se debe obligada obediencia:
Si Turquía no forma parte de la UE es, entre otras razones, porque no cumple con los requisitos mínimos exigidos por Bruselas en cuanto a Derechos Humanos. Pero la España de M. Rajoy parece más interesada en importar a la piel de toro el argumentario del propio Erdogan que en aplicar las directrices marcadas por Tribunal Europeo de Derechos Humanos a través de las muchas y variadas condenas que acumula hasta el día de hoy el Reino. Porque, aunque sea ilegal, aquí siguen haciendo la vista gorda, tratando de normalizar el hecho aberrante de que las condenas a raperos y tuiteros impliquen penas de prisión más altas, incluso, que las aplicadas a corruptos o a las agresiones machistas u homófobas, con la clara intención de imponer un cambio de paradigma de normalidad en el que, creando nuevos perfiles criminales donde nunca los hubo, su represión desproporcionada genere el miedo suficiente para ser asumida mayoritariamente como algo imprescindible para mantener la normal convivencia. (Habla chucho...)

sábado, 5 de mayo de 2018

no es abuso, es violación



La Justicia española dice que no es violación, es abuso. Por lo tanto, 9 años de prisión, de los cuales ya han cumplido 2. Absueltos de agresión sexual.

Vivo en un país en el que no se considera agresión sexual que 5 hombres me metan de noche en un portal, agarrándome de las muñecas, cuando estoy en estado de embriaguez, aprovechando su evidente superioridad física y numérica. No se considera agresión sexual que me penetren simultáneamente – a mí y a mis 18 años – por la boca, por el ano y por la vagina mientras me graban con sus móviles. No se considera agresión sexual que, en esas condiciones, eyaculen dentro de mí y lo hagan sin preservativo. No se considera agresión sexual que ellos estén tan cachondos como eufóricos, jaleándose y pidiendo a gritos turno para metérmela, mientras yo no hago ni la más mínima muestra de estar disfrutando de la situación. Vivo en un país en el que no hay ni rastro de agresión sexual en que los que hablaban de que “hay que llevar burundanga, que luego queremos violar todos” difundan vídeos con contenido sexual en los que yo aparezco. Siete vídeos explícitos en los que se ve cómo me humillan y me vejan. No hay rastro de agresión sexual cuando, después de su fechoría, ellos se van a seguir la fiesta y a mí me dejan tirada en el portal, sin ropa, robándome el móvil antes de marcharse para que no pueda ponerme en contacto con nadie. Nada hace pensar que haya sufrido un agresión sexual aunque esté sola de madrugada, llorando en un banco de una ciudad desconocida, hasta que una pareja me encuentra y llama a la Policía. No hay agresión sexual aunque los guardias, el personal médico y mi estrés post-traumático digan lo contrario. No hay agresión sexual aunque, dos años después, siga necesitando asistencia psicológica. No hay agresión sexual porque la educación sexual en mi país nos la ha enseñado el porno.

Vivo en un país en el que la Justicia da carta blanca a violadores y asesinos y me dice que si siento que me van a violar, no puedo entrar en estado de shock. Tengo que gritar mucho, patalear una barbaridad y oponer toda la resistencia física que mi cuerpo me permita para que me hagan daño. Para que se me note después. Sangre, moratones y alguna fractura, como mínimo. Para que controle ese instinto de supervivencia que me sale en situaciones de pánico y, en vez de enfrentarme a esas bestias contra las que sé no puedo, decida volverme tan loca que mi asesinato pueda ayudar a que alguien ahí fuera crea mi versión. Vivo en un país en el que aceptar ser violada para poder seguir con vida no se entiende. “Si no quería que la penetraran entre cinco, ¿por qué no se marchó de allí?” De aquella ratonera. No puedo con uno, estando en plenas facultades, y quieren que pueda con varios, sin estarlo. Pero también vivo en un país en el que enfrentarme a mi violador, sabiendo las consecuencias fatales que puede tener, tampoco se entiende. “¿A quién se le ocurre plantarle(s) cara sabiendo que tiene todas las de perder?” Además, si les denuncio, me dicen que es mentira. Que les quiero joder la vida, aunque no les conozca de nada. Y si no les denuncio, me dicen que porqué no lo hago si es verdad. Que cómo soy tan tonta.

Vivo en un país en el que, haga lo que haga, las preguntas siempre me las hacen a mí. Supongo que la sociedad se centra en lo que yo hago (o dejo de hacer) porque todavía no tienen el valor suficiente para preguntarse a sí mismos qué estamos haciendo mal para que lo que me hicieron a mí, se lo hagan – con total certeza – a tres mujeres al día en España. Qué estamos haciendo mal para que sólo una de cada 8 mujeres violadas en nuestro país decida presentar una denuncia. Qué estamos haciendo mal para que sigamos siendo objeto de uso y consumo. Vivo en un país en el que todavía le debemos nuestro cuerpo a ellos. Se nos cosifica hasta la saciedad y, al final, somos eso. Sólo un cuerpo. Inerte. Un cuerpo. Sin vida. De hecho, mira hasta qué punto se nos cosifica que, aunque parezca increíble, muchos aún no tienen claro cuándo estamos disfrutando y cuándo estamos sufriendo. Les importamos tanto que no lo saben diferenciar. Sólo somos un cuerpo. Sin más.

Vivo en un país en el que sé que antes de tener 25 años, podré volver a encontrármelos en cualquier calle, en cualquier fiesta, en cualquier ciudad. A José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Ángel Boza y Antonio Guerrero (de izquierda a derecha en la imagen). Podré cruzármelos de nuevo y será entonces cuando todos los pedazos que intento reconstruir a diario, vuelvan a tambalearse. Por mí y por todas mis compañeras. Pero seguiré luchando con objetivo muy claro. Como decía aquella yaya, “que lo que no tuve para mí, sea para vosotras”. Hermanas.

NOTA MUY IMPORTANTE: No soy la chica de la violación de San Fermín, aunque podía haberlo sido. Sólo escribo en primera persona para que la empatía en este país despierte de una vez por todas.

miércoles, 25 de abril de 2018

mango



Si funciona así su Gestapillo interna, qué no harán con el país. Terrorismo financiero, mediático y social, como poco:
No son aficionados, son expertos. Guardar durante años el vídeo de una líder de la banda cometiendo un pequeño hurto. Filtrarlo a otro miembro de la banda que vende noticias. Que todo parezca un accidente. Y a seguir con el gran robo.                                           [Gerardo Tecé]


domingo, 22 de abril de 2018

libertad



#HolaDictadura: Esto está llegando a un punto que a día de hoy parece imposible que en la verbena de tu pueblo puedan tocar “Sarri Sarri” -algo habitual y libre en 1985- sin que el acto sea acusado de enaltecimiento del terrorismo. A ese grado de ”normalización” de autocensura, represión y esperpento nos están abocando los máster del universo.


viernes, 20 de abril de 2018

miércoles, 11 de abril de 2018

#NoCaso14N: esencia y existencia



Enorme artículo de Olivia García en Rioja2 sobre el #NoCaso14N, señalando el intento de escarmiento social y las contradicciones del montaje policial y jurídico que se han pretendido. Deseando estoy leer a todos esos tribunos de la provincia defensores del mundo libre que tanto tiempo dedican a trapos de colores, patrias, riñas de diputados, vinocracia o dar lustre a amos y patrocinadores, pero que apenas -o nada- han dedicado una línea a denunciar esta injusticia.

“Mi marido me pega lo normal”.
Lo “normal”, que diría el sheriff de las cargas del 14N.

jueves, 5 de abril de 2018

#NoCaso14N #JorgeyPabloAbsolución



“Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, fueron a detenerlo una mañana” [El Proceso, Kafka]